domingo, 10 de julio de 2016

Eduardo Cote Lamus / Elegía a mi padre


Alcaparral, montañas de Pamplona
15 de septiembre de 2008
Fotografía de Triunfo Arciniegas
Eduardo Cote Lamus
ELEGIA A MI PADRE

                                                                                                                       A mis hermanos

Una vez tendido le dio por morirse como
antes le había dado por vivir,
por talar los eucaliptos y hacer la casa
y se echó a morir porque sabía
que de esa no pasaba.

Acaso, cuando los bueyes se cansaron
de arar, ¿no se había puesto alguna vez
en la nuca y en los hombros la coyunda?
Y la tarea quedó cumplida mucho antes
que la sombra, ya que las estrellas.
Tenía que terminar también su asunto
a cabalidad y como fuera.

En su mano derecha la firmeza
como empuñando un arma
o dirigiendo el surco o trazando
el círculo de su vida, cerrado,
arbitrario, pero tan propiamente suyo
como el bastón de tosco palo,
como el sombrero o los zapatos
o la ropa que llevaba, que ya era suya,
hecha por él, como sus actos.

Su mayor riqueza consistía en ver los potros
galopar libres bajo en ancho cielo
o enlazar alguno con certero silbo,
marcarle el anca y darle nombre,
un nombre fácil: Cascofino, Dulcesueño, El Palomo,
Enjalmar la mula, hablar de las heladas.

La tierra vino a él más no en su ayuda.
Y decía palabras, preguntaba
por amigos que allí no se encontraban
y de sus brazos que iban y venían
como alentando el fuego del herrero
de su propia existencia, le caía
fuerza, sudor como yunques, dominio;
desde sus abrazos le caían los días
que vivió, uno a uno, a borbotones.

Pero murió porque le vino en gana,
porque tenía que hacer del otro lado
junto con su mujer, la que le tuvo
los días listos para su trabajo,
dulzura en la mañana, el pan servido
al alcance del corazón, la ventana abierta
cuando volvía hecho trigo de los campos.

Yo no te cuento pero debo contarte:
te llevamos a una casa con amigos
del alma, te acompañamos, ya lo sabes,
y al otro día tuviste tres entierros
como te correspondía: en la mañana
te llamabas más Pablo aún, respondías
más a tu nombre: eras silencio.

Por el aire te pusimos en las manos
de otros recuerdos, y tu tierra era entonces
tan cercana. Río arriba, entre los climas,
te nos hiciste piedra en el pecho,
te nos ibas hundiendo pecho adentro
porque tú estabas en él y te nos ibas.

Entraste a Pamplona como si lo hubieras hecho
a caballo: tomamos el potro de las bridas
y descabalgaste igual que siempre, entre cipreses.

Como estabas muy alto tus hermanas
no podían verte y una de ellas trajo una banqueta
sobre la que subieron y te llamaron Pablo Antonio,
te nombraron paulatinamente Pablo entre las lágrimas.

Pero estabas de espaldas como un río.
En la cuesta tu cuerpo se hizo plomo:
poco después el peso fue liviano
como si hubieras tú metido el hombro
y te llevaras a enterrar tú mismo.

Te colocamos con cuidado, con flores, con ternura.
Yo creo que tenías entre tus manos
una cuerda y un trompo y una espiga
y un rumor de mucho cielo en tus oídos.

Sabes muy bien lo que te cuento
pero te lo digo. Estaban
con el sombrero en la mano
a pesar de la llovizna
todos los que te querían:
el que te venía la carne,
el que te compraba el trigo
y el hombre de azadón que respetabas.

¿Hallaste allí la paz? es mi pregunta.
Mas yo no debo preguntarte nada.
Tú no querías la paz sino la dura
tierra para sembrar, el aire para
vencer con los árboles, cosas difíciles.

Viejo campesino. Padre mío,
en palabra y en acto igual que el hierro:
tan de una vez, tan para siempre:
viejo de a caballo, viejo macho.

Pablo eras no más y Pablo somos.
Padre, qué poco Antonio te llamabas.





domingo, 3 de julio de 2016

Cesare Pavese / Vendrá la muerte y tendrá tus ojos




Cesare Pavese

VENDRÁ LA MUERTE 
Y TENDRÁ TUS OJOS

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo. Tus ojos serán una palabra vana,
un grito callado, un silencio
Así los ves cada mañana
cuando sobre ti misma te pliegas
frente al espejo. Oh querida esperanza,
ese día sabremos también nosotros
que eres la vida y eres la nada.

Para todos la muerte tiene una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
resurgir un rostro muerto,
como escuchar un labio cerrado.
Descenderemos mudos al abismo.



Cesare Pavese
Verrà la morte e avrà i tuoi occhi


Verrà la morte e avrà i tuoi occhi

questa morte che ci accompagna
dal mattino alla sera, insonne,
sorda, come un vecchio rimorso
o un vizio assurdo. I tuoi occhi
saranno una vana parola,
un grido taciuto, un silenzio.
Cosí li vedi ogni mattina
quando su te sola ti pieghi
nello specchio. O cara speranza,
quel giorno sapremo anche noi
che sei la vita e sei il nulla.

Per tutti la morte ha uno sguardo.

Verrà la morte e avrà i tuoi occhi.
Sarà come smettere un vizio,
come vedere nello specchio
riemergere un viso morto,
come ascoltare un labbro chiuso.
Scenderemo nel gorgo muti.
Cesare Pavese, Verrà la morte e avrà i tuoi occhi, 1951






jueves, 16 de junio de 2016

Hebe Uhart / Mi nuevo amor




Hebe Uhart

Mi nuevo amor

Tengo un amor nuevo y con él aprendí muchas cosas. Por ejemplo, los límites. Tantos años de ir a lo del psicoanalista para escucharlo repetir siempre: “Pero usted se tira a la pileta sin agua”. A mí esa frase me producía consternación, porque una pileta sin agua es de lo más triste que hay. O si no, me decía: “Hágase valer, usted tiene una imagen muy deteriorada de sí misma, usted es inteligente, es creativa”. Eso a mí me daba como un destello de valor por un momento y después me sonaba a consuelo, como cuando alguien presenta a otra persona a un tipo o una tipa impresentables y para arreglarlo dicen: “es historiador” o “viajó a Tánger”, y como yo creo que lo que siento es verdadero amor, no necesito ni ser linda ni ser creativa ni viajar a Tánger: él me quiere por lo que soy. Y no le importa si soy un poco vieja, porque es como que no registrara esas cosas: para mi asombro me quiere sin condiciones. Con él aprendí la expresión de la mirada, que vale por mil palabras: no me asusta si en sus ojos veo una pizca de odio; sé que no es hacia mí como yo suponía antes, o tal vez el análisis anterior haya hecho efecto a posteriori; de pronto uno puede tener una pizca de odio en los ojos por cosas que recuerda, motivos privados. Yo sé con él cuándo debo acercarme porque no es violento para el rechazo y así —y a eso siempre lo consideré una prueba de convivencia que alabaría el analista— podemos estar cada uno en su habitación, pensando en nuestras respectivas cosas sin necesidad de perturbar preguntando “¿qué estás haciendo?” para joderse las paciencias mutuamente. Con él me ha surgido una femineidad insospechada, porque ante su sencillez —es de hábitos regulares y desea cosas simples— he depuesto toda rivalidad o competencia. Compartimos esa cualidad neutra que posee el tiempo después de cierta edad, en que no hay días terribles ni fiestas luminosas, porque los días se enlazan en el comer, dormir, trabajar y ver un poco de televisión.
 
Eso sí, él televisión no mira. A la noche, para separar un día de otro, nos frotamos la frente. Los únicos problemas vendrían a ser la dieta y una sola costumbre que no me gusta, porque es muy delicado en general: sólo come carne picada y se rasca las pulgas delante de la gente.





miércoles, 23 de diciembre de 2015

Carmen Balcells / Una fiesta para Jorge Edwards


Una fiesta para Jorge Edwards se convierte en un gran homenaje a Carmen Balcells La representante más poderosa de autores en español prepara la reorganización de su agencia


ROSA MORA Barcelona 4 MAY 2000

La centralita de Carmen Balcells Agencia Literaria ardió literalmente ayer. La noticia de la retirada de la prestigiosa agente, comentada en el congreso de editores de Buenos Aires, la colapsó. "¿Es posible que lo deje?". Sus autores, editores, amigos e incluso enemigos no dejaron de llamar en todo el día. Ella, más tranquila que nunca, organizó un almuerzo en honor de Jorge Edwards, que el lunes pasado recibió el Premio Cervantes, y las 25 personas reunidas brindaron por el escritor chileno y por el éxito de su libro El sueño de la historia, y sobre todo rindieron homenaje a Carmen.

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Espléndida, vestida de blanco marfil, totalmente recuperada de su reciente bronquitis y flanqueada por sus imprescindibles Gloria Gutiérrez y Carina Pons, Carmen Balcells se comportó con su amable y simpático hermetismo de siempre. "¿Es cierto que me han despedido?", respondió con humor a todas las preguntas. Sus autores temen que deje la agencia, pero no acaban de creérselo. Ni ellos ni casi nadie de los que la conocen. "Seguro que lo que hace es irse al piso de arriba", comentó un editor. Carmen posee un enorme despacho en la Diagonal barcelonesa y un espléndido piso en el mismo edificio. Eso es lo que hará, lo que está haciendo, dicen, irse al piso de arriba.La agente, que tiene un hijo y dos nietas, cumplirá 70 años el próximo mes de agosto y aseguró que para entonces o antes introducirá una importante reorganización en su agencia, cambios que ya han empezado de hecho: en los últimos años son Gloria y Carina quienes representan a la agencia en la Feria Internacional del Libro de Francfort y en otros encuentros editoriales, y fue Gutiérrez quien estuvo en Alcalá de Henares cuando Jorge Edwards recibió el Premio Cervantes.
El próximo 26 de mayo Balcells recibirá en Valencia, de manos del rey Juan Carlos, la medalla de oro de bellas artes. Explicará entonces o después -o cuando quiera, dejó Carmen muy claro- cómo quedará la agencia y los primeros en saberlo serán quienes trabajan con ella, sus autores y los editores con los que colabora.
En la fiesta de Edwards-Balcells, en un conocido restaurante de Barcelona, estuvieron ayer, entre otros, Beatriz de Moura y Antonio López Lamadrid, de Tusquets, la editorial que publica al escritor chileno; Eduardo Mendoza; Ricardo Bofill; Luis López Lamadrid, director del Festival de Peralada; Luis Palomares, marido de Carmen; familiares de Edwards, y una invitada muy especial: la colombiana Maruja Pachón, una de las secuestradas de Pablo Escobar, que aparece en el libro Noticia de un secuestro, de Gabriel García Márquez. El encuentro tuvo un ambiente especial y entrañable y los comensales discutieron incluso sobre la fotografía de Jorge Edwards que ha de ilustrar la próxima reedición de su libro Persona non grata.
Carmen Balcells estuvo como una auténtica reina, hablando con cada uno de los asistentes, haciendo fotografías con una pequeña cámara, bromeando y desconcertando a todos. "¿De verdad que lo deja? ¿Con esta vitalidad?". "¿De verdad que va a dejar a García Márquez, a Vázquez Montalbán, a Marsé, a José Luis Sampedro, a tantos de sus autores?". Seguro que no del todo, concluyeron.
Casi unánimemente se decidió organizar autocares para viajar a Valencia cuando la agente reciba la medalla de bellas artes. Será un gran homenaje.

Territorio prohibido

Hablar de contratos, adelantos o de formas de pago con Carmen Balcells es territorio prohibido. Es una forma de proteger a sus autores y es sabido que ella hace las mil y una para que no tengan que vivir agobiados malentregando una novela cada seis meses, o cada año, para poder llegar a final de mes. Las cifras que se barajan en torno a las obras de Gabriel García Márquez, por ejemplo, han entrado en la leyenda y nadie, salvo los interesados, pueden decir si son o no ciertas. En 1985 circuló que se había pagado un millón de dólares por El amor en los tiempos del cólera; cuatro años después, Le Monde puso en 10 millones de dólares el adelanto por El general en su laberinto. Fue una de las pocas veces en que Carmen salió a la palestra para replicar: "Los derechos de autor de la última novela de García Márquez, caso de venderse, valdrían más de los 10 millones de dólares que se citan en Le Monde, pero lo que negociamos no es la venta de derechos, sino una cesión a distintas editoriales del mundo en diferentes condiciones; a mí me pidieron que hiciera una estimación global del volumen de esta operación, sumando esto y aquello, sin entrar en detalles ni cálculos, mencioné esa cantidad, pero no se trata de que yo pida 10 millones de dólares por la novela".Sabia respuesta, con la que está totalmente de acuerdo García Márquez: "Nunca hablo de dinero con editores, porque tengo una agente literaria que habla por mí mejor que yo; primero porque es mujer, y después, porque es catalana".
De lo que no hay duda es de que las relaciones entre Gabriel García Márquez y Carmen Balcells no son puramente crematísticas. Les une desde hace muchos años una gran amistad, hasta el punto de que Gabo es uno de los buenos consejeros de Carmen y uno de los que le presta el hombro cuando está triste.





martes, 22 de diciembre de 2015

Carmen Balcells / Generosa y terrorista



Carmen Balcells

Generosa y terrorista

ROSA MORA 4 MAY 2000


Es una de las mujeres que menos habla (en público) y sobre la que más se habla, mal que le pese. El diario francés Le Monde ha escrito de ella: "Es astuta como una campesina, generosa como una madre de familia, dispuesta a defender a sus autores a base sobre todo de intuición". Tiene una formidable nariz que le ha hecho tener en cartera no sólo a casi todo el boom literario latinoamericano sino también a cuatro premios Nobel de literatura: Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Vicente Aleixandre y Camilo José Cela. La prestigiosa publicación especializada Publishers Weekly ha dicho que "es apasionadamente admirada u odiada, respetada o temida". Rosa Montero asegura que la hace "sentir Marilyn Monroe".Discreta, apasionada y contradictoria, dura como el diamante, llega a las lágrimas fácilmente. Algunas editoriales la han acusado de ser una terrorista editorial: afirman que las sumas escandalosas que suele pedir como anticipos hacen tambalear sus cimientos económicos. Para Carmen, los adelantos nunca son inimaginables ni astronómicos. "Me di cuenta del desnivel entre la capacidad de creación y su valoración en el mercado de trabajo en cuanto a retribuciones económicas", dijo en cierta ocasión.
Se ríe con humor cuando la llaman terrorista. Lo suyo, explicó hace más de 20 años, es promover la publicación de aquellos autores que, a su juicio, tienen valía literaria y controlar que las ediciones se hagan en condiciones mínimas de garantías para las obras de creación. Sabe que vende el producto más delicado de la Tierra: las palabras. "Me siento absolutamente solidaria con el autor". Fue la primera en introducir la cláusula de cesión por tiempo limitado de los derechos de un libro (generalmente cinco años). También ha sido la pionera en España en contemplar en un mismo contrato los derechos electrónicos, cosa que ya hizo antes con el cine o la televisión. Ha dedicado un montón de años a una lucha feroz para rescatar derechos cautivos con los que se había hecho alguna editorial para poder administrarlos casi de por vida: Juan Benet, Ana María Matute, Camilo José Cela, James Joyce o William Faulkner son algunos ejemplos.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Vargas Llosa / El jubileo de Carmen Balcells


El jubileo de Carmen Balcells
Por MARIO VARGAS LLOSA 
El País, 20 de agosto de 2000
Cuando la conocí, pronto hará de eso cuarenta años, llevaba en la cabeza un rodete de señora buena y era tan sensible que la menor contrariedad la hacía llorar como una Magdalena. Para entonces, ya había administrado una compañía teatral que desapareció antes de estrenar una pieza, exportado al mundo entero unas máquinas que ella llama telares (pero yo sé que eran trenes), y, de la mano del novelista rumano exiliado Vintila Horia, abierto una agencia literaria que desfallecía de inanición hasta que el joven Carlos Barral, flamante director literario de Seix Barral, le encargó que gestionara los derechos extranjeros de sus autores. Éste fue un momento providencial para Carmen Balcells, para los escritores de nuestra lengua y para la industria editorial de España y América Latina, principalmente, pero también la de otros países, que, a consecuencia de la intrusión en sus predios de este torbellino procedente de la Cataluña recóndita, experimentaría una transformación radical y sería poco menos que catapultada a la modernidad.

Carmen Balcells y Mario Vargas Llosa, 2005

Que esta afirmación parezca hoy exagerada da la exacta medida de lo profundos e irreversibles que fueron los cambios en las costumbres editoriales que la Mamá Grande de Barcelona -llamada también, a veces, la agente 007- provocó. A poco de iniciar sus tareas al servicio de Seix Barral, Carmen Balcells descubrió que la verdadera función de una agente literaria no era representar a un editor frente a otros editores, sino a los autores ante quienes los publicaban. Entonces, acudió donde Carlos Barral, y éste entendió (era, claro está, el único editor que hubiera podido entender una cosa así) y le devolvió la libertad y aceptó que, a partir de entonces, los contratos de edición los firmarían los autores, sí, pero las condiciones de cada contrato las discutiría la editorial con ella, la provincianita de Santa Fe.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Carmen Balcells / Los secretos de la Mamá Grande

Carmen Balcells
Barcelona, 2009
Fotografía de Carmen Secanella

Carmen Balcells

Los secretos de la Mamá Grande

Las 2.000 cajas con los papeles de Carmen Balcells, por las que Cultura pagó tres millones de euros, resumen la historia de la literatura en español del siglo XX


TEREIXA CONSTENLA Madrid 17 NOV 2011


Ella les hizo gigantes literarios y ellos la convirtieron en superagente. Carmen Balcells (Santa Fe de Segarra, Lleida, 1930) posee puesto fijo en la historia de la literatura mundial. Tiene en cartera más premios Nobel que dedos en la mano (Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Camilo José Cela, Pablo Neruda, Miguel Ángel Asturias y Vicente Aleixandre). El boom latinoamericano estalló en su agencia. Fichó a escritores españoles (Miguel Delibes, Ana María Matute, Juan Marsé, Manuel Vázquez Montalbán...) cuando aún no habían adquirido la condición de clásicos del siglo XX. Son vagas pinceladas que dan idea de la trascendencia de la documentación almacenada en la agencia de Carmen Balcells desde 1960, comprada por el Ministerio de Cultura en 2010 por tres millones de euros y que ahora ve la luz.

"Contrariamente a lo que parece, a la hora del 'business' soy implacable"

Ella desterró los contratos vitalicios con editoriales y las bajas liquidaciones
El archivo, compuesto por cerca de 2.000 cajas (alineados: 2,5 kilómetros de documentos), está depositado desde entonces en el Archivo General de la Administración (AGA) de Alcalá de Henares, aunque su futura ubicación está en el aire. El actual Gobierno pretendía poner en pie un centro nacional dedicado a la creación, edición e industria editorial a partir de este fondo. La Generalitat catalana, por su parte, pugna por el regreso a Barcelona de las cajas que almacenan la historia de la agencia y sus más de 200 escritores.
Son 2.000 cajas de documentos inéditos que dan testimonio de la historia íntima de la literatura en español en el siglo XX. EL PAÍS se sumerge en el archivo de la agente literaria Carmen Balcells, comprado en 2010 por el Ministerio de Cultura por tres millones de euros. Este primer documento es una carta manuscrita de Pablo Neruda. El chileno, ya embajador, ya premio Nobel (1971), seguía siendo sensitivo como buen poeta. En esta misiva, escrita desde su refugio en La Manguel, Normandía, en marzo de 1972, se excusa ante la agente por los trastornos que le genera su representación. "Creo que cuando se desenrede la madeja todo será más fácil". / TEXTO: TEREIXA CONSTENLA | FOTO: ARCHIVO BALCELLS / AGA / MINISTERIO DE CULTURA