Florencia Kirchner atesora 4,6 millones de dólares en cajas de seguridad
La
justicia ordena la apertura de los valores de la hija de la expresidenta
Cristina Fernández en una causa que investiga el patrimonio familiar
Federico Rivas Molina
Buenos Aires
Florencia Kirchner, la hija de 26 años de Néstor Kirchner y Cristina Fernández,
guardó algo más de 4,6 millones de dólares en dos cajas de seguridad
situadas en la casa matriz del Banco Galicia en la capital argentina,
Buenos Aires. El juez federal Julián Ercolini ordenó abrir las cajas
para corroborar si la cantidad coincidía con la declarada por la
expresidenta, investigada en la llamada causa Hotesur, un expediente que rastrea el origen de su patrimonio y el de sus dos hijos.
Fue Florencia Kirchner quien pidió la apertura para terminar con lo que llamó “un show
mediático”, iniciado tras la denuncia de una diputada por supuestos
“movimientos sospechosos” en las cuentas bancarias de la familia. La
Gendarmería abrió entonces las cajas, contó el dinero y volvió a
guardarlo. La imagen de los fajos, muchos de ellos con el termosellado
de la Reserva Federal estadounidense, se publicó enseguida en los medios
argentinos. El abogado de los Kirchner, Carlos Beraldi, fue testigo del
procedimiento e informó en un comunicado de que la cifra hallada
coincide con lo que había declarado tener Florencia Kirchner, heredera
de parte de la fortuna de su padre Néstor, que falleció en 2010.
Las cajas de seguridad de Florencia Kirchner abiertas por la Justicia Captura
El juez pide ahora al Banco Galicia que entregue todas las
constancias de apertura de las cuentas de Florencia, “con la
delimitación de todas las personas autorizadas para operarlas, y todas
las constancias históricas de extracción de dinero en efectivo
vinculadas con éstas”. El fiscal Gerardo Pollicita, al frente de la
investigación, pidió además el embargo de las dos cajas de seguridad y
de casi 875.000 dólares depositados en cajas de ahorro a nombre de la
joven. Su madre ya tiene embargados sus bienes por otra causa, conocida
como “dólar futuro”. En este segundo caso, la justicia investiga una
operativa del Banco Central argentino en la que se causó un perjuicio
millonario al Tesoro Nacional.
Cristina y Florencia Kirchner en una foto de archivo. AP
Las cajas de seguridad de Florencia están en el punto de mira tras la denuncia de la diputada Margarita Stolbizer
(Partido GEN), querellante en varias de las causas abiertas contra la
expresidenta. La legisladora pidió a la justicia que investigase si la
familia Kirchner realizó “movimientos sospechosos en las cuentas
bancarias y en diferentes cajas de seguridad no declaradas”. “Estamos
hablando de, aproximadamente, cinco millones de dólares que nunca fueron
declarados ni por la expresidenta ni por su hijo Máximo [diputado
nacional]”, señaló la diputada.
Stolbizer, “ignorante”
Cristina Fernández negó la acusación y tildó de “burra” e “ignorante” a Stolbizer. El cruce reveló que la expresidenta dolarizó todos sus ahorros, una decisión financiera que atribuyó a la desconfianza
que le produce la política económica de su sucesor, Mauricio Macri. “No
sé qué va a hacer esta gente con la economía”, afirmó Kirchner. En un
escrito presentado ante la justicia, la expresidenta dijo que había
guardado el dinero en dos cajas de seguridad abiertas por su hija
Florencia en el Banco Galicia y en una caja de ahorro, por un total de
algo más de 4,6 millones de dólares. La cifra coincide con la encontrada
por el juez.
Stolbizer afirma que el hallazgo confirma sus denuncias. “El dinero
que tenía Florencia Kirchner es una exhibición obscena cuando miles de
familias no tienen dinero para comprar una vivienda. Los Kirchner le han
hecho mucho daño al país, gobernaron Argentina en el momento de mayor
crecimiento económico y dilapidaron nuestras riquezas y se ocuparon de
construir un sistema ilegal de enriquecimiento personal. Hay que contar
la verdad del saqueo”. Stolbizer se verá con Kirchner el 10 de agosto,
cuando participará de una mediación en una denuncia por daños y
perjuicios que la expresidenta interpuso contra ella.
La herencia recibida
Tras la difusión pública de las
fotos del dinero encontrado en el allanamiento judicial, Florencia
Kirchner dio su versión sobre el origen. En un largo mensaje que subió al muro del Facebook de su madre,
dijo que los dólares son producto de la herencia que recibió de su
padre, Néstor Kirchner, y la cesión que más adelante realizó a su favor
Cristina Fernández. "Amaría tener a mi padre y no tener que estar
hablándoles hoy de ninguna sucesión. Pero mi realidad es esta. Solicité
que las abran de inmediato porque no tengo nada que ocultar. Y así
quedaba una vez más en claro con la transparencia que nos hemos manejado
siempre", escribió.
La joven también criticó la
cobertura mediática del caso. "Leía por ahí ¡Encontraron tantos millones
en las cajas de Florencia…' Nadie encontró nada. El dinero que está en
las cajas de seguridad, es el mismo dinero que estaba declarado. Por lo
que se verificó como cierta mi declaración y falsa la de [la diputada]
Stolbizer" , dijo Florencia Kirchner.
Chávez, Correa y Morales, en Zumbahua (Ecuador) en 2007. / REUTERS
El segundo día de la semana conmemorativa del natalicio de Hugo Chávez aterrizó en Caracas el presidente de Ecuador, Rafael Correa, para revisar el estado de la relación bilateral con su homólogo Nicolás Maduro. Correa fue uno de los primeros que apreció las punzadas que le impedían al líder bolivariano caminar con normalidad antes de ser diagnosticado con cáncer. De ese y otros recuerdos habló el mandatario ecuatoriano en una entrevista con el canal Telesur.
A falta de una información precisa sobre la localización exacta del tumor, los trascendidos y las confesiones inesperadas se han convertido en la guía para elaborar un relato que trascienda la parca versión oficial. La involuntaria contribución de Correa a la causa no ha sido nada despreciable. “Fidel Castro me advirtió que a Hugo Chávez le quedaban pocos meses de vida”, confesó el mandatario ecuatoriano. Y agregó: “Me dijo que el asunto era muy grave y que tenía muy pocos meses de vida. Por eso tuvimos que prepararnos emocionalmente para un golpe tan duro”.
Esa conversación ocurrió en La Habana el 10 de diciembre, pocas horas antes de que el comandante entrara por cuarta vez al quirófano, el 11 de diciembre. A Correa le pidieron discreción y así fue hasta este lunes. Su declaración ayuda a establecer la gravedad de un padecimiento que los voceros del gobierno bolivariano, con Nicolás Maduro a la cabeza, se empeñaron en disimular durante sus tres últimos meses de vida.
Esta última revelación se suma a otras surgidas en los últimos meses. Dos días después del deceso el general José Ornella, jefe de la guardia presidencial, desveló a la agencia AP que Chávez había fallecido de un infarto y que hasta último momento se mantuvo aferrado a la vida. “Casi no podía hablar, pero lo dijo moviendo los labios. ‘Yo no quiero morir, por favor, no me dejen morir”. Recientemente también el ministro de información Ernesto Villegas contó en otra entrevista con CNN en Español que Chávez ideó un sistema para comunicarse con su familia, y que luego de enviar un mensaje en su cuenta de Twitter @chavezcandanga al regresar de La Habana, el 18 de febrero, no volvió a comunicarse más.
Esas pequeñas anécdotas también cuestionan el optimismo que mostraban los jerarcas del gobierno. Una semana antes de morir Chávez, por ejemplo, Maduro contó que se había reunido durante cinco horas con él para recibir instrucciones. El día de Navidad de 2012 el sucesor designado dijo que el presidente estaba caminando y haciendo ejercicios de recuperación. Además expresó que Chávez compartía con sus familiares e incluso bromeaba. “Me pidió que me comiera solo media hallaca”, contó, en referencia el plato típico venezolano de la época. La idea era demostrar que Chávez estaba en pleno uso de sus facultades para asumir su tercer mandato el 10 de enero de 2013. Ahora parece claro que era imposible que jurara.
Ecuadorian President Rafael Correa revealed on Monday that former Cuban president Fidel Castro told him in early December that Venezuelan President Hugo Chávez had only a few months to live.
“He told me that the situation was very serious and that he only had a few months left to live,” Correa said in an interview with the Telesur news network on the occasion of what would have been the 59th birthday of the late Chávez. “That is why we had to prepare ourselves emotionally for this difficult blow.”
Chávez died on March 5 following a nearly two-year illness with cancer. Correa said that Castro had told him about Chávez’s condition in Havana in early December, the day before the Venezuelan leader was to undergo his fourth and final operation for cancer.
He recalled he spoke with Chávez, whom he described as being in good spirits and looking healthy and radiant. But Castro then told him otherwise.
That is why we had to prepare ourselves emotionally for this difficult blow.”
Correa was told to be discreet about Chávez’s condition, and he did so until Monday’s interview with the television network that was founded by Chávez. The Ecuadorian president’s recollection of what happened in early December greatly contrasts with the Venezuelan government’s own version that Chávez was fully recovering in Havana and was governing the country from his hospital bed in the weeks leading to his death.
It also adds to an early version of Chávez’s last days offered by the head of his presidential guard and a close confident, José Ornella, who told AP two days after the Venezuelan leader’s death that he could hardly speak and only moved his lips. “I don’t want to die, please don’t let me die,” Ornella said that Chávez told him.
Recently, in an interview with Spanish language channel of CNN, Venezuelan Information Minister Ernesto Villegas said that Chávez came up with a way to communicate with his family and after sending a message to the Venezuelan people on February 18 on his Twitter account, he could not communicate further.
These small recollections question the optimism that Venezuelan government officials had at the time. President Nicolás Maduro, then Chávez’s vice president, said weeks before Chávez died that he had met with the Venezuelan leader for five hours straight to receive instructions.
On Christmas Day last year, Maduro told the nation that Chávez was walking and performing exercises as part of his recovery, and was sharing the holidays with his family.
“He told me to eat just a half of a hallaca,” joked then the burly Maduro about a typical Christmas plate.
The Venezuelan government’s strategy at the time was trying to demonstrate that Chávez was mentally and physically capable of being sworn in for his third term on January 10, 2013 – a ceremony that never took place.