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domingo, 17 de julio de 2016

El día que Pancho Villa invadió Estados Unidos

Pancho Villa

El día en que 

Doroteo Arango Arámbula 

invadió Estados Unidos

Hace un siglo, Pancho Villa sorprendió al mundo al atacar la localidad de Columbus. Una exposición en México revisa el insólito episodio

Jan Martínez Ahrens

México

Esa noche, Doroteo Arango Arámbula pudo haber elegido ser cualquiera de las personas que fue en su vida. El bandolero de cananas cruzadas, el general en retirada, el mujeriego impenitente, el albañil honrado e incluso el adolescente que se perdió en la oscuridad después de haber baleado al violador de su hermana. Pero en esa madrugada del 9 de marzo de 1916, bajo un cielo de frontera, decidió ser simplemente Pancho Villa e invadir los Estados Unidos de América.


A las 4.45, al mando de unos 500 hombres, atacó el pequeño pueblo de Columbus y el fuerte militar Furlong, en Nuevo México. La incursión, la única sufrida hasta aquel momento por Estados Unidos desde la guerra anglo-americana de 1812, abrió un capítulo histórico tan extraño como legendario en la relación entre ambos países. Para muchos fue un ataque sanguinario y brutal, obra del huracán de la venganza. Otros lo han ensalzado como un gesto de un heroísmo ciego y desbordado. También hay quien lo explica como el resultado de un cálculo frío. Posiblemente lo fue todo, porque algo de todo eso, vengativo, heroico y calculador, fue Pancho Villa.


Esa idea, al menos, es la que queda tras visitar la exposición temporal De vuelta a Columbus. La muestra, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia con motivo del centenario de la incursión, se exhibe en un bellísimo y poco conocido rincón de la Ciudad de México: el antiguo Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco. Sus luminosos jardines y muros, de más de 400 años, acogen el Museo Nacional de las Intervenciones, dedicado exclusivamente a historiar las incursiones extranjeras en México.

En el caso de Columbus, el asalto no quedó sin respuesta. Mancillado el orgullo patrio, el presidente Woodrow Wilson puso en pie una expedición punitiva, con tanques y aviones, que llegó a tener 10.000 soldados. La encabezaba el general John J. Pershing, curtido en Cuba contra el ejército español y quien posteriormente comandaría las tropas estadounidenses en la Primera Guerra Mundial. El 15 de marzo de 1916, con la orden de capturar y ajusticiar a Villa, aquel ejército irrumpió en territorio mexicano. En sus filas iban dos jóvenes e implacables oficiales llamados Dwight D. Eisenhower y George Patton. Durante 11 meses vivirían una de las aventuras más singulares de sus existencias.


Villa no era un desconocido para los estadounidenses. Hombre de inteligencia natural, siempre fue consciente del poder de la imagen y él mismo, como después haría El Che Guevara, se encargó de cimentar su mito. En sus andanzas se rodeó de intelectuales y periodistas, como John Reed, y hasta rodó con Hollywood una película sobre su propia vida. Filmada con Raoul Walsh, la obra se estrenó en 1914 con éxito en Estados Unidos. Una fama que dos años después se volvió en su contra. “Villa fluctuaba entre dos extremos. Era una fuerza destructiva de la naturaleza y, por momentos, un ser sensible a las causas sociales. Para mí, Villa fue un justiciero. Pero un justiciero sangriento”, señala el historiador Enrique Krauze.




 
Miembros de la sexta infantería americana, atrincherados en 1916.


Los motivos que llevaron a Villa hasta Columbus forman parte de una intrincada discusión histórica que la exposición, con apoyo de documentos y fotografías, trata de apartar de las brumas épicas. En los días del ataque, el antiguo bandolero atravesaba uno de sus peores momentos. Años antes, en el torbellino inicial de la revolución, su lealtad a Francisco I. Madero y su genio militar le habían elevado al generalato. Admirado por su valor, en el cénit de su gloria había entrado a caballo junto con Emiliano Zapata en la misma Ciudad de México. Pero caído el Gobierno del tenebroso general Victoriano Huerta, los revolucionarios se disgregaron y la tormenta arreció.


Enfrentados al presidente Venustiano Carranza, los ejércitos de Villa fueron derrotados entre abril y junio de 1915 en El Bajío por el general Álvaro Obregón. Golpe a golpe, El centauro del norte fue retrocediendo hasta refugiarse en la agreste sierra de Chihuahua, al norte del país. Allí, diezmado y fugitivo, disolvió su legendaria División del Norte y la reorganizó en partidas guerrilleras. Fue durante aquel gélido invierno, cuando fraguó su ataque a Columbus. Frente a quienes han considerado la incursión una furibunda respuesta al respaldo de Estados Unidos a Carranza, la exposición fija como tesis un elaborado cálculo político del caudillo norteño.


El afiche con el que EE UU ofrecía recompensa por Villa.
El ataque buscaba que Washington respondiese precisamente como hizo: entrando en territorio mexicano. Una operación de alcance limitado que permitiría a Villa avivar el sentimiento nacionalista a su favor y situar a Carranza ante el erosionante dilema de permitir una impopular invasión extranjera o enfrentarse al poderoso gigante del norte. Junto a este ánimo provocador, la incursión también tenía como finalidad nutrirse de armamento y, de paso, vengarse del comerciante Samuel Ravel que, con apoyo de la inteligencia estadounidense, había vendido munición inútil a Villa.


“Desde el punto de vista militar, el ataque no puede considerarse un éxito. El pueblo de casas de madera quedó devastado por el fuego, pero su guarnición, el fuerte Furlong, apenas sufrió daños. Los espías se equivocaron y los villistas asaltaron las caballerizas”, afirma el comisario de la exposición, el profesor Pavel Navarro. Aunque hay dudas sobre las bajas villistas, Navarro calcula unas 70, frente a 27 en el bando estadounidense. Tampoco se logró una requisa importante de armas y animales. Pero su éxito en el terreno simbólico y político fue arrollador.


La incursión jugó desde el primer día contra Carranza y, a la larga, contra Washington. Los soldados de Black Jack Pershing ahorcaron a villistas, hicieron prisioneros, pero una y otra vez fueron burlados por el general rebelde. Su presencia, a medida que pasó el tiempo, se volvió más y más impopular hasta que estalló la chispa que les hizo descubrir el polvorín sobre el que se habían sentado. Fue en Parral (Chihuahua). El mayor Frank Tompkins, desoyendo a los oficiales carrancistas, condujo su columna hasta el centro de la ciudad. Al principio no hubo resistencia, pero una joven profesora, Elisa Griensen Zambrano, decidió plantar cara y, acompañada de un grupo de estudiantes de primaria, se enfrentó con un valor rayano en la locura a las tropas gringas y las conminó a marcharse. Su acción prendió el pueblo. Armados de palos, piedras y algún que otro rifle, la súbita revuelta popular puso en fuga a los estadounidenses.


La profesora Elisa Griensen Zambrano.
El episodio, del que existen tantas versiones como leyendas, hizo vibrar la campana del orgullo mexicano y enfrentó a Washington y al presidente Carranza a sus demonios. La relación entre ambos, con una posible revuelta social de por medio, se tornó insostenible. Carranza empezó a presionar a Wilson para lograr la retirada. En este escenario se sumaron dos factores explosivos. Estados Unidos descubrió que Alemania, en plena Guerra Mundial, trataba de ganarse a México como aliado. Y Villa, a quien muchos habían dado por muerto, reapareció cabalgando a lomos de la leyenda después de permanecer tres meses oculto en una cueva de la Sierra Madre. La expedición punitiva hacía aguas. Un sangriento enfrentamiento en Carrizal, esta vez con militares oficialistas mexicanos, la puso la picota. El 5 de febrero de 1917, el mismo día en que se promulgaba la Constitución mexicana, las tropas estadounidenses salieron del país.


Ese fue el final del ataque a Columbus. El general mexicano aún viviría aventuras memorables antes de caer emboscado el 20 de julio de 1923 en Parral, la misma ciudad que había expulsado a las fuerzas de Pershing. Al morir, Pancho Villa, nacido Doroteo Arango Arámbula, tenía 45 años. 12 balazos y un tiro de gracia le abrieron la tumba.

EL PAÍS



lunes, 28 de septiembre de 2015

Alberto Barrera Tyszka / El lugar del crimen

El lugar del crimen

Vengan a ver en vivo y en directo el horror de la realidad. No se pierdan el testimonio de un homicida de 13 años


"No busco fama, sino justicia”, dijo Laura Bozzo, famosa conductora de estridentes reality shows en América Latina. Con esa frase, trató de justificar sus intenciones de participar en el juicio que se les sigue a cinco adolescentes, señalados de haber asesinado a un niño de seis años de edad.
Todo es aterrador. Sucedió en Chihuahua, al norte de México. Cinco muchachos decidieron jugar al secuestro con Christopher Márquez. Lo ataron, lo golpearon, lo asfixiaron. También le hundieron un puñal en la espalda. Suele ocurrir: cuando la víctima muere, se acaba el juego. Los adolescentes decidieron enterrar al niño y fingir que nada había pasado. Cuando la policía comenzó a investigar, aparecieron las contradicciones y se descubrió toda la verdad. El escándalo todavía estaba caliente cuando el equipo del programa de Laura Bozzo apareció ante la madre de Christopher y se ofreció para representarla y hacer el seguimiento del caso.

Cuando la madre del asesinado no acudió al ‘reality-show’ el espectáculo de la verdad perdió un capítulo
Vengan a ver en vivo y en directo el horror de la realidad. No se pierdan el testimonio de un homicida de 13 años. No dejen pasar esta gran posibilidad de disfrutar de tanta muerte. La tragedia al alcance de todos: un éxito seguro. Laura Bozzo lo sabe. Esa es la materia de su negocio. Ha vivido de esto durante muchos años. Sus programas se caracterizan por presentar casos supuestamente reales, donde personajes de los sectores populares ponen sus miserias y ella derrocha gritos e insultos. Nacida en Perú y radicada en México desde hace años, su propia trayectoria personal es también un catálogo de polémicas, entre las que destacan acusaciones de corrupción, críticas constantes a la mediocridad de su trabajo y al uso inescrupuloso de la miseria ajena como fuente de entretenimiento, denuncias sobre una probable relación sentimental con Vladimiro Montesinos, el hombre fuerte en la época de Fujimori… Quizás su vida se parece cada vez más a su programa. Es una versión mediática de la existencia. “No busco fama, sino justicia”, dice. Pero Laura Bozzo también sabe que la fama es la única forma de justicia que puede ofrecer la televisión.
Después de un proceso algo confuso y de mucha presión a través de las redes sociales y de la opinión pública, la madre del niño asesinado decidió romper el acuerdo que presuntamente tenía con la animadora. El espectáculo de la verdad perdió un capítulo.
Los crímenes también son un síntoma. A veces, con escalofriante nitidez, retratan el lugar donde se producen. Un territorio donde los niños juegan al secuestro y donde un reality show se propone como espacio de la vida institucional. Un país donde, al parecer, la justicia solo existe en el prime time, solo puede ser una ficción televisiva.



domingo, 27 de septiembre de 2015

El crimen de un niño a manos de otros menores sacude a México

Niño asesinado en Chihuahua
Traslado de los restos del niño asesinado en Chihauhua / EFE

El crimen de un niño a manos de otros menores sacude México

Los detenidos por la tragedia de Chihuahua dijeron que querían jugar a los secuestradores



La infancia puede ser un juego o un infierno. En la colonia Laderas de San Guillermo, el pasado jueves, fue las dos cosas. Ahí, muy cerca de los muros de la prisión de Chihuahua, el pequeño Christopher, de 6 años, fue arrastrado a una pesadilla de la que México aún no ha despertado. Dos primos y tres amigos, de 11 a 15 años, le tomaron de la mano para "jugar a secuestradores" y acabaron matándole tras una larga e indescriptible tortura. En un país donde a la muerte se le erigen altares, este crimen ha desbordado diques y, con su componente infantil, ha puesto a muchos ciudadanos ante el espejo enfermizo de la ultraviolencia. Un fenómeno que Chihuahua conoce bien.
El estado norteño, una de cuyas grandes urbes, Ciudad Juárez, fue durante años la mayor tumba del planeta, registra después de Guerrero la tasa de homicidios de menores más alta de México: 38 por cada 100.000 habitantes. Casi 50 veces más que la española para todas las edades. En este aberrante contexto, la muerte del pequeño Christopher, conocido como El Negrito, podría haber pasado inadvertida, pero el pretendido juego que le acompañó puso el dedo en la llaga: niños emulando secuestradores y, a juzgar por las declaraciones de la policía, yendo mucho más lejos que ellos. "Es un problema de descomposición social, no es un tema policial, sino de pérdida de valores", explicó el demudado fiscal del caso.

Es un problema de descomposición social, no es un tema policial, sino de pérdida de valores
El fiscal del caso
La reconstrucción de la procuraduría revela que, antes de llevarse a Christopher, los menores habían capturado y matado con saña a un perro callejero. Luego, comandados por un chico de 15 años, partieron en busca de otra presa. Eran las diez de la mañana y el pequeño, como tantas otras veces, jugaba en la calle. Fue entonces cuando se topó con la pandilla. Le pidieron que les acompañase a juntar leña. El niño les siguió. No eran desconocidos, sino sus primos, sus vecinos en ese arrabal de miseria y polvo. Al llegar a un arroyo cercano, lejos de las miradas de los adultos, le propusieron el juego del secuestro. Y tras atarle de pies y manos, cruzaron el espejo. Con un palo le asfixiaron hasta hacerle perder la conciencia. Acto seguido, vinieron los varazos, las pedradas, la navaja. El cadáver fue arrastrado hasta un agujero que cubrieron con tierra y maleza. Encima colocaron al perro muerto.
No tardó mucho en abrirse la fosa. Al día siguiente, en plena movilización policial, una madre se acercó a los agentes. Su hijo le había contado lo sucedido. El sábado se halló el cuerpo. Los menores fueron aprehendidos. Los dos muchachos de 15 años se enfrentan ahora a una posible pena de 10 años; las dos chicas de 13 y el chico de 11 son inimputables. Cerrado el caso, se han abierto las preguntas. México ha iniciado nuevamente la lenta digestión del horror.
"Cómo respondemos como sociedad ante un hecho así? ¿Qué ven unos muchachos en su entorno que los hace querer ser secuestradores?", inquirió en un amargo artículo el director del diario Excelsior.

Antes de llevarse a Christopher, los menores habían capturado y matado con saña a un perro callejero
"Es el reflejo de una generación que ha crecido en la idea de que matar no tiene consecuencias. ¿Qué esperamos, si viven en un estado campeón de la impunidad y donde la vida carece de valor? Eso es lo que han aprendido. El único remedio frente esta locura es hacer justicia. Que las instituciones dejen claro que matar en México no está permitido", explicó a este periódico la periodista Sandra Rodríguez, autora de Fábrica del crimen, el estremecedor retrato de un asesinato cometido por menores en 2004 en Chihuahua. En la misma línea, se expresó la Red por los Derechos de la Infancia: "Los miles de homicidios, desapariciones y crímenes impunes no han tenido una explicación oficial para los niños y adolescentes en el país. Cada familia y comunidad ha buscado darles respuestas (u ocultarles la realidad) y no ha tenido éxito".
Las exequias del pequeño Christopher se celebraron el domingo pasado en la funeraria la Luz Nueva, de Chihuahua. Abatida por el dolor y la rabia, la madre exigió justicia y que nadie creyese que aquella barbarie fue un mero juego. "Mi hijo no era un perro", clamó. En la última década han muerto por homicidio en México, 10.876 menores. Christopher es desde el jueves pasado, uno de ellos.


sábado, 1 de noviembre de 2014

Razones por las que Mèxico vive la muerte como ningún otro país

Jarabe
'El jarabe en ultratumba', grabado de José Guadalupe Posada.
 

11 razones por las que México vive la muerte como ningún otro país

Por Verónica Calderón y Mari Luz Peinado
El Paçis, 31 de octubre de 2014
El 2 de noviembre se celebra el Día de Muertos en México. Pero, aunque muchos se pondrán nostálgicos al recordar a los fallecidos, no se trata de un día triste. La fiesta de Muertos, de origen prehispánico, es una de las más importantes en el país y es solo la punta del iceberg de una cultura donde la muerte es algo mucho más familiar, con la que se puede bromear y a la que se rinde culto. Como dijo Octavio Paz, el único premio Nobel de Literatura mexicano: “Nuestro culto a la muerte es culto a la vida”. Estas son las razones por las que México tiene una relación especial con la cultura de la muerte que fascina al resto del mundo.
1.
El Día de Muertos tiene todos los ingredientes de una fiesta (incluso mariachis). En esta fecha se recuerda al fallecido, pero también lo que le gustaba comer, beber y la música que escuchaba. Familias enteras acuden al cementerio con cervezas y comida y estos se engalanan con el cempásuchil, una flor otoñal. Hasta hay mariachis y tríos especializados en ir a cantar a las tumbas para animar el ambiente.
2. Uno de los símbolos más reconocidos del país es una calavera. El artista mexicano José Guadalupe Posada (1852-1913), célebre por sus grabados, hizo de la muerte uno de sus temas recurrentes y la representó como un esqueleto vestido de manera elegante. Así nació La Catrina, una figura emblemática del Día de Muertos mexicano.
Catrina
3. La celebración de los muertos está relacionada con el orgullo patrio. Para México, un país que comparte una extensa frontera con Estados Unidos, la rivalidad entre el Día de Muertos y el Halloween es un tema de debate nacional. Aunque, poco a poco, la costumbre anglosajona se ha extendido.
4. Los niños están familiarizados con el tema. Por eso hay hasta dibujos que explican el Día de Muertos. Además, reciben un regalo por estas fechas al que llaman "calaverita".
5. Hay dulces con motivos fúnebres. El pan de muerto es un pan dulce horneado con figuras de huesos y espolvoreado con azúcar roja (morena) que, tradicionalmente, recuerda la sangre. También están las calaveritas de azúcar: pequeños cráneos hechos de dulce.
6. Existen numerosos términos para referirse a Ella: La Huesuda, la Calaca, la Catrina, la Parca, la Dama de Negro, la Santa Muerte, la Novia Fiel y muchos más.
7. Los muertos se exponen en un museo. Guanajuato, una de las ciudades más bellas del país, era una riquísima región minera durante el virreinato. Su subsuelo, rico en nitratos y alumbre, hizo que los restos de las personas ahí enterradas se momificaran. Los cuerpos, exhumados entre 1865 y 1989, se pueden observar en el Museo de las Momias de la ciudad, que ahora es una de sus principales atracciones turísticas.
Momiasok
Museo de las momias de Guanajuato.
8. Se escriben versos prediciendo la muerte de otros. Es lo que se llama calaveritas literarias: pequeños poemas jocosos y satíricios que se dedican a un vivo - especialmente a políticos - y que tratan de su inevitable encuentro con la muerte.
9. Hay miles de rituales para recordar a los difuntos (como desenterrarlos). Desde las más sencillas - colocar un altar con cempasúchil y fotos del fallecido - a las más inusitadas: en el cementerio de Pomuch, una región maya, se exhuman y limpian los huesos de los difuntos cada 2 de noviembre.
10. El culto a la Santa Muerte es casi una religión. Incluso el Vaticano está intentando plantar cara a la fe que le profesan miles de personas, especialmente en los barrios más bravos, como Tepito. Se trata de un esqueleto ataviado con una túnica como si fuera una virgen y a la que se le reza y ponen velas. Estas fotos son un buen ejemplo.
Muerte
Foto: Saúl Ruiz.
 11. Existe merchandising. Igual que colgarse un crucifijo al cuello o ponerse una camiseta de Los Ramones. Hay colgantes, llaveros, pendientes, mochilas. Pero con la Santa Muerte.
Llavero
 Foto: Saúl Ruiz.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Españoles / México recibe a los nuevos gachupines


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De izquierda a derecha y de arriba abajo, en la Avenida Insurgentes de Ciudad de México: Lorenzo Baladrón, Rafael Avalos, Toni Marí, Alejandro Santos, Almudena Barragán, Claudia Munaiz, Guadalupe Díaz, Cristina Cabrero y Sandra Durán. / PRADIP J. PHANSE

México recibe a los nuevos ‘gachupines’

EXPATRIADOS POR LA CRISIS

La crisis provoca la tercera gran ola migratoria española al país azteca

La mayoría son profesionales con perfil técnico y experiencia laboral previa




Desde que comenzó la crisis en España, y cada vez con mayor frecuencia, no es extraño encontrar las terrazas de los bares de la capital de México repletas de españoles que piden cañas en vez de chelas o el montadito de Ibérico en lugar del taco con guacamole. En barrios como el de la Condesa del Distrito Federal ya no es llamativo escuchar a alguien hablando de “coger” el metro. “En los restaurantes y en la calle se escucha mucho acento español”, dice Alejandro Santos, un gallego que vivió en México entre 2009 y 2010 como becario de la Cámara de Comercio de A Coruña y que este año ha vuelto para trabajar. “Cuando llegué, en 2009, nos conocíamos todos, ahora te pierdes”, asegura.
Su presencia se deja notar en las actividades más cotidianas. En Pilates Condesa, un centro deportivo situado en este mismo barrio burgués de la capital mexicana, su coordinadora, Elena Morales, afirma que en lo que va de año el incremento de alumnos españoles se ha duplicado. Lo mismo percibe Guadalupe Díaz (31 años), fundadora de DDS México, una empresa dedicada a facilitar la instalación a expatriados. “Para ampliar mi cartera de clientes antes tenía que salir a buscarlos. Asisto a eventos, voy a embajadas… Últimamente, con irme a una cafetería de Polanco me voy con tres o cuatro contactos”, comenta.
No hay cifra oficial del número de jóvenes españoles que han llegado a México desde el inicio de la crisis porque muchos entran como turistas. Pero el incremento en el número de entradas puede verse en los datos parciales. Según la Secretaría de Gobernación, 7.630 españoles han conseguido un permiso de trabajo (FM3) en México por primera vez en los últimos cuatro años. Y el Instituto Nacional de Estadistica (INE) recoge que, de enero a octubre, habían salido de España 54.912 nacionales, un 21,6% más que en el mismo período del año anterior. El INE contabilizaba a 1 de enero un total de 17.956 jóvenes de 20 a 34 años viviendo en México, cuando hace cuatro años la cifra era de 11.258.
“Al ser una economía emergente y en crecimiento (aunque lento) y tener un mercado enorme, hay múltiples motivaciones para autoemplearte con creatividad y empeño. Eso ahora en España, por muchas ganas que tengas, es muy complicado”, apunta Cristina Cabrero, de 40 años, que trabaja en el equipo de prensa de la Consejería de Información de la Embajada de España en México.

La opinión generalizada es que este país da más oportunidades
Para Carlos Welti Chanes, del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), esta constituye “sin duda” una tercera oleada de inmigrantes españoles, después de las sucedidas a finales del siglo XIX y tras la Guerra Civil, en 1939. “Se trata, eso sí, de una inmigración con características absolutamente distintas a las anteriores debido al cambio en las interacciones que se dan ahora entre los países como resultado de la globalización. En este sentido, una parte importante del nuevo flujo de inmigrantes es resultado de las conexiones españolas con las empresas mexicanas, a través de la importación de productos de consumo popular como puede ser el comercio textil”. Para Welti, la cualificación de los jóvenes españoles que van hacia América —“fundamentalmente a Panamá, México y Brasil”— es menor que la de aquellos que se dirigen hacia otros países de la UE. “Cuando llegan, la labor de los españoles se orienta hacia el sector servicios” —comercio y turismo en muchos casos—.

“Exótico es volver por Navidad”

ANTONIO SABATER Director creativo
Antonio Sabater, 34 años, trabaja desde marzo de 2011 como director creativo de Enova México, una empresa social para el acceso a las tecnologías en comunidades de bajos ingresos. Estudió diseño y aquitectura y ya había vivido fuera de España (Dubai y Bahrain). Tuvo una oferta de trabajo en México. “Llevaba casi dos años en Oriente medio y decidí cambiar de aires. España no era el lugar debido a la crisis y ya estaba en la dinámica de trabajar fuera de Europa”. Se ha adaptado totalmente a partir del segundo mes. “Ayuda el idioma, la amabilidad de la gente, la belleza del país, la historia compartida...”.
Ha notado la llegada de paisanos. “Contactas con grupos de españoles y siempre aparece alguien en búsqueda de trabajo. Entre todos, intentamos echarles una mano”. Su recomendación: “Primero que intenten venir con trabajo, porque es duro el proceso de búsqueda en un país extranjero. Que tengan paciencia con los procesos burocráticos. A veces las cosas no funcionan. Por lo demás, que disfruten de un país maravilloso: se come realmente bien, los viajes pueden llegar a ser mágicos y las oportunidades están a la vuelta de la esquina”. Él, por lo pronto, no vuelve a España. "De momento no tengo intención de volver excepto para ver a la familia, cosa que me gustaría poder hacer con mayor regularidad. Para mí, lo exótico es volver a casa en Navidades”.
¿Qué lleva a los españoles a México? En el contexto de crisis actual, con la recesión azotando a las economías desarrolladas y el ascenso de los países emergentes, el Fondo Monetario internacional prevé que México se convertirta, antes de 2017,, en la primera economía de habla hispana. El hecho de ser, junto con Brasil, una de las potencias pujantes de América Latina, así como la proximidad lingüística o una tasa de paro de apenas el 5% —aunque el empleo informal ronda el 30%—, hacen de este un destino atractivo para los jóvenes que buscan trabajo. Según los datos del Eurostat, en octubre de este año la tasa de desempleo juvenil en España se situó en el 55,9%, la segunda más alta de toda la eurozona, por detrás de Grecia, con un 57%.
“Después de acabar un posgrado en la universidad tuve la oportunidad de hacer prácticas en un periódico mexicano durante tres meses. En España llevaba meses buscando algún trabajo remunerado y era imposible que la combinación de prácticas, periodismo y salario fueran compatibles más allá de los 300 euros, así que hice la maleta”, cuenta Almudena Barragán, periodista madrileña de 24 años instalada en el DF desde hace ocho meses.
La opinión generalizada es que México da más oportunidades. Lo dice Sandra Durán, interiorista madrileña de 40 años, que no trabajaba de lo suyo en su país de origen pero que ahora ha montado una empresa con un socio local. “Definitivamente sí, en México hay trabajo”, dice. Lo corrobora Lorenzo Baladrón, coordinador de Gestión Financiera del programa Escuelas de Calidad en la Secretaría de Educación Pública de México, de 36 años. “Tanteando el mercado no solo encuentras más oportunidades laborales sino de mayor responsabilidad, peso y proyección. En México se valora mucho la formación de calidad así como el hecho de tener experiencia internacional, idiomas, etcétera”, señala. Toni Marí, periodista valenciano de 36 años, llegó en septiembre al quedarse sin trabajo en España y en diciembre empezó en su nuevo puesto. “En casi tres meses he tenido más entrevistas en México que en dos años en España”. Alejandro Santos, que se marchó en 2010, se suma: “Las empresas tienen más margen de crecimiento, lo que se refleja en rápidas promociones y más responsabilidades para el empleado. Además, si llegas con una empresa española, como es mi caso, eres la persona de confianza”, dice.

En casi tres meses he tenido más entrevistas que en dos años en España
Toni Martí,  periodista valenciano
Sin embargo, no todo es color de rosa. Barragán tardó tres meses en encontrar un nuevo trabajo. “La imagen que a veces se da de América Latina es que en cuanto pones un pie en ella te llueven las ofertas de trabajo y no es así. Hay que moverse y buscar... el sueño latinoamericano es complicado de lograr. La ventaja que sigue existiendo, por lo menos en México, es que todavía se crean puestos de trabajo”, señala.
Para los extranjeros hay un antes y un después desde el mes de noviembre. “El día 10 entraron en funcionamiento los cambios en la ley de migración que hacen necesarios más trámites para obtener el permiso de trabajo en México”, explica el abogado Omar Fesh. “Antes de esa fecha lo habitual era que el extranjero ingresase como turista y una vez en territorio nacional constituyese una sociedad o fuese contratado por una empresa, con lo que, sin salir de México, podía solicitar al Instituto Nacional de Migración el permiso. Ahora, el que entra como turista y desea realizar una tarea lucrativa debe, después de constituir la sociedad, inscribirla en Migración, salir del país y solicitar desde el consulado la internación. Una vez obtenido el visado regresa a México y ya dentro del país cambia su fórmula migratoria obteniendo el permiso de trabajo”. Estas modificaciones han provocado un retraso en el proceso de dos meses.

“Tardé un mes en lograr trabajo”

ANA PASCUAL. Gestora de proyectos
Ana Pascual, de 29 años, estudió Comunicación Audiovisual y llegó a México hace cuatro años, a finales de 2008. “Al terminar la carrera y empezar a trabajar, quise tener la experiencia de vivir en otros países. Ya había vivido en el extranjero, en Italia, gracias a la beca Erasmus, pero quería hacerlo también trabajando. Fue entonces cuando oí hablar de las becas que da el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) para la Internacionalización de la empresa. Aproveché esa oportunidad y mi destino fue México. Una vez aquí las oportunidades se han ido enlazando”. “He buscado trabajo dos veces y la vez que más tardé fue un mes. De todas formas, requiere tiempo encontrar uno bueno ya que el mercado de trabajo se mueve sobre todo por contactos”, precisa.
Guadalupe Díaz, de GDS México, ha percibido también el endurecimiento de las condiciones para muchos expatriados, que siempre habían sido trabajadores privilegiados. “Antes venían con un mínimo de 30 días de vacaciones, coche, piso pagado, dos vuelos a España…”, recuerda. Conoce alguna empresa que le ha dado un ultimátum a decenas de empleados: “O a México o a la calle”. También percibe que la valoración del trabajador español ha caído. “Antes éramos especialistas, daba igual en lo que trabajases. Ahora tengo la sensación de que de aquí a no mucho tiempo, habrá más mileuristas”.
El consejero comercial de la Embajada de España en México, Francisco J. Garzón Morales, explica que la práctica totalidad de las personas que reciben en su departamento son graduadas superiores. La oficina se encarga de orientar a las empresas a la hora de dar sus primeros pasos en México. “En general, los que vienen suelen tener una experiencia previa en España. Son personas de perfil técnico, como ingenieros, arquitectos o economistas”. El tipo de compañía varía y los motivos para instalarse en México también son diferentes. “Lo normal es que su llegada al país constituya un paso más dentro del proceso de crecimiento natural, pero sí es cierto que cada vez se ven más empresas que no vienen a internacionalizarse, sino que no les queda más remedio, porque en España no hay trabajo. Todavía son las menos, pero cada vez hay más”. Garzón Morales considera que en México hay un nicho de mercado para determinadas empresas españolas, como las relacionadas con el ámbito de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) o el mundo de la construcción.
“Cada vez hay más gente, conocidos o no (por ejemplo a través de Linkedin) que me preguntan por trabajo en México”, asegura Lorenzo. Entre los que van y los que vienen, han sido muy comentadas las palabras de la secretaría general de Inmigración y Emigración, Marina del Corral, que aseguró que los jóvenes emigran por “impulso aventurero”. “Con más del 50% de paro juvenil en España el crecimiento personal, profesional y laboral está a 10.000 kilómetros de casa. La mayoría de mis amigos ha emigrado como yo, y muchos de los que siguen en España han terminado su licenciatura y tienen que falsear su currículo para poder trabajar de dependientes o camareros después de no haber encontrado nada de lo suyo. Somos una generación de nuevos emigrantes. Emigrantes 2.0 con Skype, tarjeta de crédito y móvil 3G, pero emigrantes a fin de cuentas”, opina Barragán. “A la señora Del Corral le diría que más de un trabajador cualificado (joven o no) preferiría mil veces más vivir la aventura en su tierra, con su gente. Si no, que se lo pregunten a nuestras familias”, dice Claudia Munaiz, periodista de 36 años que lleva dos en la capital mexicana. “Una aventura se corre por decisión propia no por imposición”, agrega. Rafa Ávalos, responsable de Desarrollo Internacional en Wellness Telecom, lanza un consejo a quien quiera ir a México: “Quien busque sonrisas, encontrará sonrisas. Quien busque color, encontrará color. Quien no busque eso, mejor que se quede en el sofá viendo la tele”.

“En España el clima era pesimista”

RAÚL DEL RÍO Arquitecto
Raúl del Río, madrileño de 28 años llegó a México con una experiencia laboral de alrededor de dos años en arquitectura, “dominando el inglés y con un nivel medio alto de alemán”. Había estado de Erasmus en Viena (Austria) y aquí buscó un futuro profesional mejor. “Me encontraba trabajando en una empresa en Madrid en la que había gente realizando prácticas por periodos superiores a tres años. La verdad es que el clima era de absoluto pesimismo con lo que un día decidí mandar el curriculo a estudios de arquitectura que me interesaban especialmente, sin importarme el lugar donde estuviesen. A la semana tenía una oferta para venirme a México DF. Creo que nunca me arrepentiré de haber tomado esa decisión”, asegura. “He crecido profesionalmente mucho más de lo que lo podría haber hecho en España en la situación actual”, reconoce. Ha notado que cada vez más empresas están llegado a México y, con ellas, mucha gente de alrededor de 30 años.
El sistema laboral mexicano, matiza, “es bastante diferente al españo”. “Se trabajan más horas, no hay vacaciones durante el primer año, y ocho días a partir del segundo, hay mucho trabajo no regulado, (es decir sin contrato o falsos autónomos). Digamos que los derechos del trabajador son escasos, mientras que los de los empresarios son infinitos”. Aún así, su futuro “a medio plazo” está en México, “un país maravilloso, pero con fuertes contrastes”, resume.