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lunes, 30 de septiembre de 2013

Españoles / México recibe a los nuevos gachupines


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De izquierda a derecha y de arriba abajo, en la Avenida Insurgentes de Ciudad de México: Lorenzo Baladrón, Rafael Avalos, Toni Marí, Alejandro Santos, Almudena Barragán, Claudia Munaiz, Guadalupe Díaz, Cristina Cabrero y Sandra Durán. / PRADIP J. PHANSE

México recibe a los nuevos ‘gachupines’

EXPATRIADOS POR LA CRISIS

La crisis provoca la tercera gran ola migratoria española al país azteca

La mayoría son profesionales con perfil técnico y experiencia laboral previa




Desde que comenzó la crisis en España, y cada vez con mayor frecuencia, no es extraño encontrar las terrazas de los bares de la capital de México repletas de españoles que piden cañas en vez de chelas o el montadito de Ibérico en lugar del taco con guacamole. En barrios como el de la Condesa del Distrito Federal ya no es llamativo escuchar a alguien hablando de “coger” el metro. “En los restaurantes y en la calle se escucha mucho acento español”, dice Alejandro Santos, un gallego que vivió en México entre 2009 y 2010 como becario de la Cámara de Comercio de A Coruña y que este año ha vuelto para trabajar. “Cuando llegué, en 2009, nos conocíamos todos, ahora te pierdes”, asegura.
Su presencia se deja notar en las actividades más cotidianas. En Pilates Condesa, un centro deportivo situado en este mismo barrio burgués de la capital mexicana, su coordinadora, Elena Morales, afirma que en lo que va de año el incremento de alumnos españoles se ha duplicado. Lo mismo percibe Guadalupe Díaz (31 años), fundadora de DDS México, una empresa dedicada a facilitar la instalación a expatriados. “Para ampliar mi cartera de clientes antes tenía que salir a buscarlos. Asisto a eventos, voy a embajadas… Últimamente, con irme a una cafetería de Polanco me voy con tres o cuatro contactos”, comenta.
No hay cifra oficial del número de jóvenes españoles que han llegado a México desde el inicio de la crisis porque muchos entran como turistas. Pero el incremento en el número de entradas puede verse en los datos parciales. Según la Secretaría de Gobernación, 7.630 españoles han conseguido un permiso de trabajo (FM3) en México por primera vez en los últimos cuatro años. Y el Instituto Nacional de Estadistica (INE) recoge que, de enero a octubre, habían salido de España 54.912 nacionales, un 21,6% más que en el mismo período del año anterior. El INE contabilizaba a 1 de enero un total de 17.956 jóvenes de 20 a 34 años viviendo en México, cuando hace cuatro años la cifra era de 11.258.
“Al ser una economía emergente y en crecimiento (aunque lento) y tener un mercado enorme, hay múltiples motivaciones para autoemplearte con creatividad y empeño. Eso ahora en España, por muchas ganas que tengas, es muy complicado”, apunta Cristina Cabrero, de 40 años, que trabaja en el equipo de prensa de la Consejería de Información de la Embajada de España en México.

La opinión generalizada es que este país da más oportunidades
Para Carlos Welti Chanes, del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), esta constituye “sin duda” una tercera oleada de inmigrantes españoles, después de las sucedidas a finales del siglo XIX y tras la Guerra Civil, en 1939. “Se trata, eso sí, de una inmigración con características absolutamente distintas a las anteriores debido al cambio en las interacciones que se dan ahora entre los países como resultado de la globalización. En este sentido, una parte importante del nuevo flujo de inmigrantes es resultado de las conexiones españolas con las empresas mexicanas, a través de la importación de productos de consumo popular como puede ser el comercio textil”. Para Welti, la cualificación de los jóvenes españoles que van hacia América —“fundamentalmente a Panamá, México y Brasil”— es menor que la de aquellos que se dirigen hacia otros países de la UE. “Cuando llegan, la labor de los españoles se orienta hacia el sector servicios” —comercio y turismo en muchos casos—.

“Exótico es volver por Navidad”

ANTONIO SABATER Director creativo
Antonio Sabater, 34 años, trabaja desde marzo de 2011 como director creativo de Enova México, una empresa social para el acceso a las tecnologías en comunidades de bajos ingresos. Estudió diseño y aquitectura y ya había vivido fuera de España (Dubai y Bahrain). Tuvo una oferta de trabajo en México. “Llevaba casi dos años en Oriente medio y decidí cambiar de aires. España no era el lugar debido a la crisis y ya estaba en la dinámica de trabajar fuera de Europa”. Se ha adaptado totalmente a partir del segundo mes. “Ayuda el idioma, la amabilidad de la gente, la belleza del país, la historia compartida...”.
Ha notado la llegada de paisanos. “Contactas con grupos de españoles y siempre aparece alguien en búsqueda de trabajo. Entre todos, intentamos echarles una mano”. Su recomendación: “Primero que intenten venir con trabajo, porque es duro el proceso de búsqueda en un país extranjero. Que tengan paciencia con los procesos burocráticos. A veces las cosas no funcionan. Por lo demás, que disfruten de un país maravilloso: se come realmente bien, los viajes pueden llegar a ser mágicos y las oportunidades están a la vuelta de la esquina”. Él, por lo pronto, no vuelve a España. "De momento no tengo intención de volver excepto para ver a la familia, cosa que me gustaría poder hacer con mayor regularidad. Para mí, lo exótico es volver a casa en Navidades”.
¿Qué lleva a los españoles a México? En el contexto de crisis actual, con la recesión azotando a las economías desarrolladas y el ascenso de los países emergentes, el Fondo Monetario internacional prevé que México se convertirta, antes de 2017,, en la primera economía de habla hispana. El hecho de ser, junto con Brasil, una de las potencias pujantes de América Latina, así como la proximidad lingüística o una tasa de paro de apenas el 5% —aunque el empleo informal ronda el 30%—, hacen de este un destino atractivo para los jóvenes que buscan trabajo. Según los datos del Eurostat, en octubre de este año la tasa de desempleo juvenil en España se situó en el 55,9%, la segunda más alta de toda la eurozona, por detrás de Grecia, con un 57%.
“Después de acabar un posgrado en la universidad tuve la oportunidad de hacer prácticas en un periódico mexicano durante tres meses. En España llevaba meses buscando algún trabajo remunerado y era imposible que la combinación de prácticas, periodismo y salario fueran compatibles más allá de los 300 euros, así que hice la maleta”, cuenta Almudena Barragán, periodista madrileña de 24 años instalada en el DF desde hace ocho meses.
La opinión generalizada es que México da más oportunidades. Lo dice Sandra Durán, interiorista madrileña de 40 años, que no trabajaba de lo suyo en su país de origen pero que ahora ha montado una empresa con un socio local. “Definitivamente sí, en México hay trabajo”, dice. Lo corrobora Lorenzo Baladrón, coordinador de Gestión Financiera del programa Escuelas de Calidad en la Secretaría de Educación Pública de México, de 36 años. “Tanteando el mercado no solo encuentras más oportunidades laborales sino de mayor responsabilidad, peso y proyección. En México se valora mucho la formación de calidad así como el hecho de tener experiencia internacional, idiomas, etcétera”, señala. Toni Marí, periodista valenciano de 36 años, llegó en septiembre al quedarse sin trabajo en España y en diciembre empezó en su nuevo puesto. “En casi tres meses he tenido más entrevistas en México que en dos años en España”. Alejandro Santos, que se marchó en 2010, se suma: “Las empresas tienen más margen de crecimiento, lo que se refleja en rápidas promociones y más responsabilidades para el empleado. Además, si llegas con una empresa española, como es mi caso, eres la persona de confianza”, dice.

En casi tres meses he tenido más entrevistas que en dos años en España
Toni Martí,  periodista valenciano
Sin embargo, no todo es color de rosa. Barragán tardó tres meses en encontrar un nuevo trabajo. “La imagen que a veces se da de América Latina es que en cuanto pones un pie en ella te llueven las ofertas de trabajo y no es así. Hay que moverse y buscar... el sueño latinoamericano es complicado de lograr. La ventaja que sigue existiendo, por lo menos en México, es que todavía se crean puestos de trabajo”, señala.
Para los extranjeros hay un antes y un después desde el mes de noviembre. “El día 10 entraron en funcionamiento los cambios en la ley de migración que hacen necesarios más trámites para obtener el permiso de trabajo en México”, explica el abogado Omar Fesh. “Antes de esa fecha lo habitual era que el extranjero ingresase como turista y una vez en territorio nacional constituyese una sociedad o fuese contratado por una empresa, con lo que, sin salir de México, podía solicitar al Instituto Nacional de Migración el permiso. Ahora, el que entra como turista y desea realizar una tarea lucrativa debe, después de constituir la sociedad, inscribirla en Migración, salir del país y solicitar desde el consulado la internación. Una vez obtenido el visado regresa a México y ya dentro del país cambia su fórmula migratoria obteniendo el permiso de trabajo”. Estas modificaciones han provocado un retraso en el proceso de dos meses.

“Tardé un mes en lograr trabajo”

ANA PASCUAL. Gestora de proyectos
Ana Pascual, de 29 años, estudió Comunicación Audiovisual y llegó a México hace cuatro años, a finales de 2008. “Al terminar la carrera y empezar a trabajar, quise tener la experiencia de vivir en otros países. Ya había vivido en el extranjero, en Italia, gracias a la beca Erasmus, pero quería hacerlo también trabajando. Fue entonces cuando oí hablar de las becas que da el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) para la Internacionalización de la empresa. Aproveché esa oportunidad y mi destino fue México. Una vez aquí las oportunidades se han ido enlazando”. “He buscado trabajo dos veces y la vez que más tardé fue un mes. De todas formas, requiere tiempo encontrar uno bueno ya que el mercado de trabajo se mueve sobre todo por contactos”, precisa.
Guadalupe Díaz, de GDS México, ha percibido también el endurecimiento de las condiciones para muchos expatriados, que siempre habían sido trabajadores privilegiados. “Antes venían con un mínimo de 30 días de vacaciones, coche, piso pagado, dos vuelos a España…”, recuerda. Conoce alguna empresa que le ha dado un ultimátum a decenas de empleados: “O a México o a la calle”. También percibe que la valoración del trabajador español ha caído. “Antes éramos especialistas, daba igual en lo que trabajases. Ahora tengo la sensación de que de aquí a no mucho tiempo, habrá más mileuristas”.
El consejero comercial de la Embajada de España en México, Francisco J. Garzón Morales, explica que la práctica totalidad de las personas que reciben en su departamento son graduadas superiores. La oficina se encarga de orientar a las empresas a la hora de dar sus primeros pasos en México. “En general, los que vienen suelen tener una experiencia previa en España. Son personas de perfil técnico, como ingenieros, arquitectos o economistas”. El tipo de compañía varía y los motivos para instalarse en México también son diferentes. “Lo normal es que su llegada al país constituya un paso más dentro del proceso de crecimiento natural, pero sí es cierto que cada vez se ven más empresas que no vienen a internacionalizarse, sino que no les queda más remedio, porque en España no hay trabajo. Todavía son las menos, pero cada vez hay más”. Garzón Morales considera que en México hay un nicho de mercado para determinadas empresas españolas, como las relacionadas con el ámbito de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) o el mundo de la construcción.
“Cada vez hay más gente, conocidos o no (por ejemplo a través de Linkedin) que me preguntan por trabajo en México”, asegura Lorenzo. Entre los que van y los que vienen, han sido muy comentadas las palabras de la secretaría general de Inmigración y Emigración, Marina del Corral, que aseguró que los jóvenes emigran por “impulso aventurero”. “Con más del 50% de paro juvenil en España el crecimiento personal, profesional y laboral está a 10.000 kilómetros de casa. La mayoría de mis amigos ha emigrado como yo, y muchos de los que siguen en España han terminado su licenciatura y tienen que falsear su currículo para poder trabajar de dependientes o camareros después de no haber encontrado nada de lo suyo. Somos una generación de nuevos emigrantes. Emigrantes 2.0 con Skype, tarjeta de crédito y móvil 3G, pero emigrantes a fin de cuentas”, opina Barragán. “A la señora Del Corral le diría que más de un trabajador cualificado (joven o no) preferiría mil veces más vivir la aventura en su tierra, con su gente. Si no, que se lo pregunten a nuestras familias”, dice Claudia Munaiz, periodista de 36 años que lleva dos en la capital mexicana. “Una aventura se corre por decisión propia no por imposición”, agrega. Rafa Ávalos, responsable de Desarrollo Internacional en Wellness Telecom, lanza un consejo a quien quiera ir a México: “Quien busque sonrisas, encontrará sonrisas. Quien busque color, encontrará color. Quien no busque eso, mejor que se quede en el sofá viendo la tele”.

“En España el clima era pesimista”

RAÚL DEL RÍO Arquitecto
Raúl del Río, madrileño de 28 años llegó a México con una experiencia laboral de alrededor de dos años en arquitectura, “dominando el inglés y con un nivel medio alto de alemán”. Había estado de Erasmus en Viena (Austria) y aquí buscó un futuro profesional mejor. “Me encontraba trabajando en una empresa en Madrid en la que había gente realizando prácticas por periodos superiores a tres años. La verdad es que el clima era de absoluto pesimismo con lo que un día decidí mandar el curriculo a estudios de arquitectura que me interesaban especialmente, sin importarme el lugar donde estuviesen. A la semana tenía una oferta para venirme a México DF. Creo que nunca me arrepentiré de haber tomado esa decisión”, asegura. “He crecido profesionalmente mucho más de lo que lo podría haber hecho en España en la situación actual”, reconoce. Ha notado que cada vez más empresas están llegado a México y, con ellas, mucha gente de alrededor de 30 años.
El sistema laboral mexicano, matiza, “es bastante diferente al españo”. “Se trabajan más horas, no hay vacaciones durante el primer año, y ocho días a partir del segundo, hay mucho trabajo no regulado, (es decir sin contrato o falsos autónomos). Digamos que los derechos del trabajador son escasos, mientras que los de los empresarios son infinitos”. Aún así, su futuro “a medio plazo” está en México, “un país maravilloso, pero con fuertes contrastes”, resume.




domingo, 29 de septiembre de 2013

Españoles / Carta de una expatriada en Reino Unido



Carta de una 'expatriada' en Reino Unido

Antes un español era bien recibido y considerado un gran profesional y trabajador. Ahora no nos reciben con los brazos tan abiertos. No me gustaría desalentar a otros jóvenes preparados a seguir mi camino, pero sí darles a entender la responsabilidad que conlleva

PAULA MESTRE Madrid 14 ENE 2011 - 13:46  CET

Yo no soy una joven en crisis, como dice vuestro correo, mas bien soy una joven con suerte, con mucha suerte y también tengo que decirlo, con vista.
Llevo cinco años en el Reino Unido, primero en el sur y ahora bastante más al norte. Vine el 20 de Mayo del 2006 siguiendo un sueño y al ahora mi marido, también expatriado, ahora me planteo formar una familia bilingüe, mientras no pierdo de vista las noticias españolas.
A veces, me planteo volver, como todos los que estamos fuera, pero se me quitan las ganas rápido. Recuerdo mis primeros dos años de experiencia post-universitaria, allá por el 2004, y ya entonces me quejaba: sueldos bajos, pocas posibilidades de promoción, machismo laboral, horas extra no remuneradas, precios de vivienda desorbitados, paro juvenil, poco reconocimiento de experiencia. Tampoco es que el país haya cambiado mucho desde la crisis. Ahora solo es mas evidente. Yo solo tuve vista, como dije al principio, de verlo un poco antes.
Desgraciadamente lo que ha cambiado en estos años es la cantidad de expatriados. Antes nosotros eramos una excepción, ahora somos uno más. Y eso implica dificultades a la hora de encontrar empleo aquí también. Sobre las condiciones no hablamos, que aquí los empresarios son mas civilizados. Pero es verdad que ahora hay mas españoles trabajando en todo tipo de empresas y también bares, tiendas y hoteles. Algunos, muchos quiero creer, son profesionales que no han tenido oportunidades, otros están aquí por el efecto llamada que han creado programas como Españoles por el mundo. Y desgraciadamente, nos estamos creando mala fama.
Solo hay que leer algunos forums de Internet para entender que cada uno de nosotros los expatriados, somos embajadores de los que vendrán, y si no somos trabajadores, si intentamos vivir de ayudas del gobierno, si intentamos defraudar a la seguridad social (britanica o española), a los caseros/as, a los bancos u otras empresas de financiacion, a los empleadores o incluso a otros españoles. Estamos cerrando puertas a los que vengan detrás.
En mi opinion, eso ya se esta notando, antes un español era bien recibido y considerado un gran profesional y trabajador. Ahora no nos reciben con los brazos tan abiertos. No me gustaria desalentar a otros jovenes preparados a seguir mi camino, pero si darles a entender la responsabilidad que conlleva: no es tan facil encontrar trabajo, hay que trabajar duro para ser reconocido y tienes una obligacion para con tu país.



sábado, 28 de septiembre de 2013

Españoles / Menos samba y más paciencia


Menos samba y más paciencia

EXPATRIADOS POR LA CRISIS

La burocracia y el proteccionismo frenan las oportunidades que brinda el gigante suramericano



Esther Solano, profesora de la Universidad Federal de Sao Paulo. / BOSCO MARTÍN
Semifinal de la Copa Confederaciones entre Italia y España. En el bar que se ha convertido en sede del Real Madrid en Sao Paulo se hablaba español, español de Sevilla, de Galicia y de Cáceres. Pero los “buenos días” y el “vale, tío” también se escuchan en el centro financiero, en la universidad, en el metro, en la peña del Barça y en los bares de muchos de los barrios bien de la ciudad.
La idea de que Brasil es la puerta de Latinoamérica ha calado y, sobre todo en España, el segundo inversor en el país detrás de EE UU. Grandes empresas como Telefónica, Acciona o el Santander mantienen un volumen fundamental de su negocio y los pequeños empresarios han visto aquí, la séptima economía mundial, el lugar donde ganar dinero. Brasil es una nación de gente amable donde hay oportunidades para profesionales que en España trabajan detrás de una barra. Pero el país, que ha vendido muchos sueños aún por construir, es también un lugar proteccionista y burocrático. La palabra mágica aquí no es “samba” ni “caipirinha”, es “paciencia”. Y “dinero”.
A Brasil llegan cuatro tipos de expatriados y cerca del 90% son hombres, según la información que maneja el consulado de São Paulo y la Cámara Española de Comercio. El perfil más común es el del ejecutivo o directivo de grandes empresas españolas o multinacionales. “Tienen entre 40 y 45 años, vienen con la familia y suelen mantener un alto poder adquisitivo. Han aumentado mucho con la crisis. Algunos llegan aquí ante la perspectiva de perder su estatus en España”, explica Ricardo Martínez, cónsul de España en São Paulo, la ciudad que acoge a dos tercios de los españoles en el país —le siguen Río, Bahía y Porto Alegre—.
"Disponía de una situación económica buena, pero me interesaba la experiencia internacional que no había en mi currículo", cuenta Javier De La Plaza, director comercial de Latinoamérica de una importante empresa española. De La Plaza, de 41 años, llegó a Brasil hace cinco meses con su esposa y sus dos niñas de seis y ocho años. Con él, 70 personas para dirigir el creciente mercado latinoamericano que se controlaba desde Madrid. "La experiencia está siendo muy fuerte, la familia se une y disfrutamos de cosas juntos que antes no hacíamos".
También llegan jóvenes muy formados que no consiguen un empleo de su nivel en España: arquitectos, ingenieros, economistas, informáticos y hasta artistas. "Vienen en condiciones muy precarias. Son los verdaderos aventureros. Algunos tienen suerte y otros no", lamenta Martínez.
La suerte consiste en que una empresa les contrate y les tramite el visado de trabajo, una pesadilla burocrática que se alarga al menos cuatro meses y que invita a muchas compañías a renunciar al candidato. "En ingeniería existen oportunidades, pero casi todas se caen cuando sale la palabra 'visado'", lamenta Miren Izkue. Esperó siete meses por un permiso de residencia. Miren, ingeniera de caminos de 27 años de Pamplona, encaja en el perfil de aventurera con suerte. Llegó a São Paulo el año pasado chapurreando portuñol, con una maleta que no deshizo en meses y una lista de direcciones a las que acudir. Le costó casi un año que una empresa le abriese la puerta. Mientras, trabajó de camarera en un restaurante español. Aunque es difícil que el extranjero ocupe puestos de poca cualificación en Brasil -sobra mano de obra local y pagan regular-, Miren no era la única. Cuando dejó el restaurante, otra joven española recién llegada la sustituyó.

Brasil en corto

-Tasa de desempleo: 6,0%.
-Crecimiento del PIB previsto para 2013: 3,0%.
-Número de españoles: 97.897 (censo, julio 2013).
-Entre 2008 y 2013, ha habido un incremento del 41,04% en el número de españoles censados en Brasil.
-Toda empresa de más de 3 trabajadores debe asegurar que dos tercios de su personal sea brasileño. El Gobierno puede establecer excepciones por decreto.
- Para trabajar es necesaria una Tarjeta de Trabajo y Previsión Social para cuya obtención varían los requisitos en función de la duración del visado. Los visados pueden ser temporales y permanentes. Los temporales pueden extenderse hasta 4 años, y tras ese tiempo se puede solicitar uno permanente.
Ahora tiene un contrato de dos años con una de las empresas de ingeniería ambiental más importantes de Sao Paulo, gana 3.500 reales brutos (1.157 euros), la compañía invierte constantemente en su formación y, por fin, dispone de un armario propio en un dúplex donde vive con tres brasileños. "Estaba sola y sabía que todo iba a depender solo de mí. Eso me dio vértigo, pero me motivó", recuerda Miren.
Quien no tiene esa suerte vive ilegal. Consigue un trabajo fijo o freelance, pero cobra en negro. Aunque no existe una persecución al inmigrante 'sin papeles', sin visado no se puede salir y volver a entrar al país, ni abrir una cuenta en el banco, no se tiene acceso a la sanidad y hay que alquilar una casa o dar de alta el teléfono a través de otros. Así que algunos españoles aprovechan sus noviazgos con locales -o los inventan- para casarse y regularizar su situación. "Este es otro perfil, el que elige Brasil por su pareja y formaliza su relación para que su llegada sea menos complicada", explica el cónsul.
"Yo no tenía pensado casarme, pero era la manera de poder opositar", reconoce Esther Solano, 30 años y profesora de la Universidad Federal de São Paulo. Conoció a su actual marido brasileño en 2008, cursando un doctorado en Ciencias Sociales en la Complutense. "En 2009 él consiguió una beca coincidiendo con la expansión universitaria de Brasil. Estaban contratando a miles de profesores, así que decidí venir", cuenta en la azotea de su edificio.
Para presentarse a las oposiciones Esther necesitaba un visado permanente -que le dio su matrimonio-, la homologación de los títulos -uno de los principales escollos por los que reclama el Gobierno de España- y un buen portugués. "Lo que me pareció infernal fue la burocracia y el proceso de regularización", recuerda. Esther se convirtió así en funcionaria, da ocho horas semanales de clase y gana 8.400 reales al mes (casi 2.800 euros). Estudia las manifestaciones que están agitando el país desde junio.
La gran mayoría de los españoles en Brasil reconocerá que ha estado ilegal, como mínimo, unos días. Los hay que llevan años. El Gobierno ya ha anunciado que prepara cambios para facilitar la llegada de profesionales a Brasil, donde solo un 0,3% de su población es inmigrante -la media mundial está en el 3%-. Son aún medidas tímidas, como permitir trabajar al cónyuge del trabajador.
Otro perfil, menos numeroso, que aterriza aquí es el del pequeño empresario afectado por la crisis. "La mayoría no conoce bien el país. Estamos trabajando mucho para informar" explica el cónsul. "No se llega y se hace dinero, hay que venir con la idea de que uno va a pasar, por lo menos, seis meses gastando sin retorno".
Esa advertencia es la que hace el vitoriano David Gasull, de 37 años, a sus clientes, pequeñas y medianas empresas que quieren tener presencia en Brasil. La consultora que Gasull mantenía en España dejó de dar dinero y se mudó en 2009. "Mis inicios fueron en 30 metros cuadrados durmiendo con mi mujer y su hija en la misma cama". De los cinco países en los que ha vivido, Brasil es el que mejor le ha tratado, aunque no piensa lo mismo de Sao Paulo, una ciudad de 11 millones de habitantes, la más cara de Latinoamérica, según la consultora Mercer, y que sufre importantes problemas de circulación y seguridad.
Fernando Flores, informático madrileño, tenía un negocio de casas de lujo en Portugal antes de que explotase la burbuja. Llegó en 2011 para abrir la filial de T20, una de las agencias de marketing digital más importantes de España. El día de la entrevista, Flores llevaba 12 horas en la oficina y aún no había comido. "Mi dedicación aquí es el trabajo. Funcionamos por resultados". Gana un buen sueldo y tiene un desafío por delante difícil de encontrar en España a sus 52 años, dice. Pero haberse separado de su hija de 11 años está siendo lo más difícil. "A veces paseo y me imagino que la llevo agarrada de la mano, es lo más doloroso, me estoy perdiendo unos años muy importantes en su vida".
La postal que los españoles mandan desde Brasil no es la de samba, playas y un lugar para hacer dinero fácil. Pero sí es la de un país en el que, con paciencia, hay mucho por construir.



viernes, 27 de septiembre de 2013

Españoles / Oportunidades en Perú


ESPAÑOLES

Oportunidades en un país emergente

Los trabajadores españoles, la tercera fuerza laboral inmigrante en Perú, alaban la buena acogida que reciben en la pujante economía suramericana



Jacqueline Fowks, 16 de septiembre de 2013

  • Belén Muñoz, copropietaria de un restaurante en Miraflores (Lima). / J. F.
    Españoles y argentinos rivalizan por el tercer lugar como fuerza laboral inmigrante en Perú. Cada mes, llegan en promedio 350 españoles en calidad de trabajadores, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). 12.000 kilómetros de distancia con sus familiares que los entrevistados para este reportaje atenúan con el correo electrónico.
    “A diferencia de otros países, por lo general, en Perú reciben bien al extranjero que llega con una buena formación”, asegura Belén Muñoz Sánchez (30 años), copropietaria de un nuevo restaurant en Miraflores (Lima) y formada en administración de empresas en Esade, al igual que su socio español. Lleva un año y tres meses en la capital peruana. “El impacto cultural es grande porque la cultura y los ritmos son diferentes, nosotros somos más drásticos, bruscos, al comunicar. Y además, aquí dan muchos rodeos para expresarse. Ahora pido diferente las cosas”, explica.
    La empresaria, que renunció a su trabajo en Londres en una consultora, hace un balance positivo de su inversión, y ahora proyecta vender, en otro local, alimentos españoles y desarrollar una línea de catering. “La demanda está creciendo en Lima”, apunta.

    Perú, en corto

    - Tasa de desempleo: 6,8%
    - Crecimiento del PIB 2013: 6,2%
    - Número de españoles: 12.738 (censo, julio 2013)
    - Entre 2008 y 2013, ha habido un incremento del 7,61% en el número de españoles censados
    - La legislación peruana limita la participación de empleados extranjeros en una empresa o negocio hasta un tope del 20% del total de los trabajadores.
    - Si existe un contrato previo, al trabajador se le permite permanecer mientras dure el contrato.
    .Si se llega al país sin empleo y se quiere conseguir uno en Perú, hay que entrar con una visa de negocios.
    Muñoz describe los trámites migratorios como “tediosos”. Y de lo relativo a la apertura de un negocio empresarial destaca que la parte contable y tributaria es “un poco más complicada” que la española. “Perú está comenzando a emerger. Hay muchas cosas que se pueden montar. Prácticamente no hay lavanderías automáticas, falta infraestructura, se puede aprovechar la experiencia (española) de transporte no motorizado, no hay un buen lugar en internet de oferta inmobiliaria”, sugiere.
    El ingeniero industrial Carlos Adell (30 años) comparte la misma preocupación de Belén por la polución, el transporte y algunos “comportamientos cívicos”. Le ha costado adaptarse a la ausencia de reglas en las vías. “¡No puedo con cómo conducen! Pero ahora yo también conduzco así”, comenta con una risa nerviosa. La historiadora del arte María Luisa Muñoz-Cobo (37 años), que padeció también la ausencia de normas cuando conducía en Argelia, comenta: “Al volver a España, creo que me van a quitar el carné”. La madrileña es jefa de la oficina de proyección internacional del Museo de Arte de Lima.
    Hace dos años, antes de su vida en Lima, el ingeniero Adell colaboraba eventualmente con una empresa peruana formada por dos personas. Decidió irse de Barcelona cuando disminuyeron los encargos de su otro trabajo. Ahora es empleado de la compañía peruana que suma 140 trabajadores. Su contrato fue aprobado porque contribuyó en la tecnología de construcción para 3.500 casas en Ica, a unas seis horas de Lima en bus. Considera que los trámites migratorios son “pesados”, pero no necesitó un tramitador.
    “¿Un consejo para otros? Depende del rubro: es un país al que vale la pena venir. En ingeniería hay más demanda, pero los chefs lo tendrían complicado”, opina Adell.
    La inmigración ha creado tensión en dos colegios profesionales peruanos. Si un ingeniero o un arquitecto tiene que firmar una obra, debe homologar el título. Los colegios de ingenieros y de arquitectos del Perú han emitido pronunciamientos este año debido a que sus títulos peruanos no son reconocidos en España para firmar, y hay presión sobre ambos para validar los títulos extranjeros.
    Los españoles pueden obtener el carné de extranjería como trabajador dependiente, después de que el ministerio de Trabajo haya aprobado su contrato. Desde hace un año ya no es posible homologar un título para obtener la condición migratoria de profesional independiente: el último que pudo hacerlo fue el periodista Raúl Riebenbauer, quien dicta talleres de documental y de periodismo literario y ha publicado una nueva edición de su libro El silencio de Georg, la investigación periodística de un crimen de Estado.
    “Aunque los procesos migratorios son costosos y lentos, pienso qué diferente es nuestra llegada aquí, comparada con lo que se exige (a los peruanos) para la visa Schengen”, anota Riebenbauer. El periodista y la historiadora Muñoz-Cobo indicaron que cuando enviaron su currículo y pidieron citas por correo electrónico, la mayoría respondió y expresó interés. Una politóloga que prefirió reservar su nombre y llegó a Perú antes de que se declare la crisis en España, asegura que este año hay más presencia de españoles en los procesos de selección.
    El madrileño Raúl Castaño (33 años) estudiaba física e ingeniería técnica industrial. “Me encantan los números, pero en España todo lo dejaba a medias”, dice en un malecón de Miraflores, poco antes de entrar a una clase del curso de bar y coctelería en el Cordon Bleu de Lima. Castaño es también camarero en el restaurante Huaca Pucllana, uno de los más atractivos para los turistas en la capital.
    Llegó a Perú hace dos años con su pareja peruana, a quien conoció en Madrid hace seis. “Allá me cansé de la informalidad, en mi último trabajo no pagaban puntual y tenía cuentas que pagar. Si no era Perú, por la situación, me hubiera ido a otro país. Con diez años de experiencia como barman y seis en comida italiana, fue sencillo encontrar un empleo: ustedes son hospitalarios”, cuenta. “Estoy un poco agobiado y cansado, porque el único día de descanso tengo clases, pero el restaurante me ha ayudado mucho a entender a los peruanos y tengo ya un proyecto de negocio”, agrega.
    “Soy el más viejo en mi clase, pero mis compañeros me idolatran”, comenta entusiasmado, sin dejar de subrayar que, en su restaurante, algunos empleados “tienen más de 60 años y todos valoran su experiencia”. Al pedirle sugerencias para españoles que piensan migrar, afirma: “Que aprovechen las oportunidades de este fantástico momento. En tres años he visto cambios muy positivos en Perú”.


    martes, 17 de septiembre de 2013

    Españoles / De turistas a inmigrantes

    Ilustración de Gabriel Pacheco

    De turistas a inmigrantes

    Huyen de la crisis y se instalan en un país cálido y acogedor, pero no apto para cardiacos.

    Entre 2008 y 2012 México ha recibido a más de 8.000 españoles que huían de la crisis

    Guillermo Almeida, que llegó en 2010, en un mercadillo del DF. / PEP COMPANYS
    El avión desciende como un pájaro sobrevolando el Caribe mexicano y el verdor de la selva yucateca. Del interior salen grupos de españoles con gafas de sol y ropa de playa dispuestos disfrutar de los lujosos hoteles, la arena blanca y las ruinas mayas. Hasta hace unos años este era el perfil más común en los vuelos Madrid-Cancún. Pero últimamente, junto con los turistas, caminan otro tipo de españoles. Unos son treintañeros que quieren abrir un negocio en la costa. Otros buscarán trabajo en la capital “de lo que sea”. Al menos una veintena lucen ropas gastadas, pies descalzos y rastas en el pelo. “Esto es lo que me quedaba por ver”, comenta Laura, actriz y fotógrafa española residente en México desde hace cinco años, “hasta los perroflautas se han apuntado a la aventura mexicana”.
    ¡Es el mismo exilio, pero sin armas! Una expulsión forzosa provocada por la panda de mafiosos que gobiernan España”.
    Óscar Jaenada
    Casi todo el grupo “de rastas” parece conocerse: “Vivimos en Chiapas, allí trabajamos en comunidades indígenas y escuelas holísticas”, comenta Sara, madrileña de 29 años. “San Cristóbal de Las Casas se está llenando dehippies, nos conocemos y sabemos cuándo salen los vuelos más baratos”, añade Jaime, gaditano de 32. Turistas y trabajadores se miran extrañados. “Que gente más rara viene últimamente”, comentan. Solo la amplia gama de improperios peninsulares parecen reconciliarles entre sí.
    A México siempre han llegado españoles ávidos de naturaleza, aventura, folclore o tequila. Pero la crisis está trayendo otros perfiles. Se trata en su mayoría de jóvenes muy formados que tratan de dedicarse a lo suyo. Muchos artistas, pintores y actores encuentran la oportunidad que España no les dio. Trabajadores de multinacionales se instalan en el país ante el dilema de “ir a México o a la calle”. Los espíritus “alternativos” encuentran su lugar en el ritmo tranquilo de la provincia. Y con su dramática desigualdad, el país también ofrece una salida a los jóvenes interesados en la ayuda humanitaria. Pero no es oro todo lo que reluce: ahora hay más competencia y el endurecimiento de la ley migratoria desespera a quienes tratan de asentarse legalmente. Los que llevan años aquí advierten: “México es lindo y acogedor, pero poco recomendable para ansiosos y asustadizos”.

    México en corto

    • Tasa de desempleo: 5,1%.
    • Porcentaje de empleo informal: 60%.
    • Crecimiento del PIB en 2013: 1,5%.
    • Españoles censados: 100.782 (junio 2013).
    • Para estancias inferiores a 180 días no es necesario tener un visado.
    • El 10 de noviembre de 2012 cambió la ley de migración mexicana. Los trámites para obtener el permiso de trabajo mexicano se dificultaron. Hoy, cualquier persona que quiera constituir una sociedad tiene que inscribirla en migración, salir del país y solicitar el permiso desde el consulado de su país de origen.
    • Aunque México calcula su desempleo en un 5,1%, el trabajo informal ronda el 60% del total, más o menos el mismo porcentaje que abarca las clases bajas del país. 
    Desde que empezó la crisis, la afluencia de españoles aumenta. Según el Instituto Nacional de Estadística, son la tercera nacionalidad extranjera en el país (un 4,8% del total), tras la estadounidense y la guatemalteca. Aunque no hay cifras oficiales (muchos entran como turistas), la Secretaría de Gobernación estima que casi 8.000 españoles han conseguido permiso de trabajo en los últimos cinco años. El 1 de enero de 2012 había 17.956 jóvenes de entre 20 y 34 años, casi 7.000 más que en 2008. Hay censados más de 100.000 españoles. Algunos expertos han definido este flujo migratorio como “una tercera oleada”, tras los avalanchas del siglo XIX y la Guerra Civil española. ¿Las razones? Cercanía cultural, crecimiento económico lento pero constante, mercado laboral inmenso y múltiples posibilidades de autoempleo.
    Los papeles son ahora una cuestión crucial. Guillermo Almeida (Menorca, 1987) llegó en 2010 con una beca para acabar su carrera de Historia en la UNAM. Pasó seis meses en DF, atrapado por su “ritmo vertiginoso y su descontrol adictivo”. Volvió a Madrid, pero la falta de oportunidades le hizo regresar en enero con otra beca. Ahora busca trabajo de profesor. Pero no es fácil. “Les da hueva hacerme los papeles”, explica. Al español no le gusta verse como un conquistador español, prefiere denominarse exiliado económico. Para él lo mejor de México es ese "caos anárquico" que emana de la ciudad. "Pero también es lo más negativo, porque genera una desigualdad y una pobreza ante la que no podemos cerrar los ojos". También la comida puede ser el cielo o el infierno: "Me encanta comer mexicano, pero una vez casi me muero de gastritis con unos tamales de la calle. Debe ser la venganza de Moctezuma. Eso me pasa por conquistador español", comenta entre risas.
    “No recomendaría a nadie que viniera a buscarse la vida, a no ser que tenga un permiso de trabajo”, comenta Ana Luisa Rodríguez, administradora de la Casa de Madrid en México. “Muchos acaban regresando, porque esto no es tan fácil como se pensaban”, añade. No es el caso de Itahisa Machado, una actriz canaria que “sobrevivía deprimida” en Madrid, sin un trabajo estable. El primer mes en el DF rodó cinco anuncios y después actuó en series como El octavo mandamiento o Infames. Hoy es la protagonista de Rosario, una superproducción emitida en decenas de países: “En dos años he conseguido mucho más que en siete en Madrid. México tiene una energía distinta, mucho más amable y cálida. Quizás es que yo tengo un rollo latino que encaja mejor aquí”, cuenta con acento venezolano en su elegante departamento de La Condesa (una de las zonas más caras y con más presencia de artistas del DF).
    Tampoco le fue mal a Jorge Cuendias (Oviedo, 1988), que llegó hace tres años, “en un ataque hippy, huyendo de un trabajucho que me estresaba la vida”. En la capital ha sido vendedor y director comercial en varias empresas. Actualmente trabaja en Laboratorios Anafarma: “Aquí hay mucho más potencial y más energía”. ¿Lo mejor de México? “Que en una hora de vuelo tienes las mejores playas del mundo”. ¿Lo peor? Tarda un rato en contestar: “El tráfico, pero qué coño, el DF es la mejor ciudad del mundo”. Actualmente se encuentra doblemente ligado a México: por la chamba y por la chava, es decir, por el trabajo y por la novia.

    El país más solidario con España

    J. M
    Durante el siglo XX México dio un ejemplo señero de solidaridad internacional acogiendo a cerca de 25.000 exiliados españoles que huían de la Guerra Civil. La política del presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940) permitió la llegada de políticos, intelectuales y artistas que enriquecieron notablemente la cultura mexicana. Filósofos como María Zambrano, poetas como León Felipe y Luis Cernuda, pintores como Remedios Varo y narradores como Francisco Ayaña y Max Aub formaron parte de la élite cultural del país, reforzaron el profesorado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y crearon instituciones tan prestigiosas como la Casa de España de México (hoy llamada Colegio de México) y el Fondo de Cultura Económica. “La tarea que hicieron es de un valor absolutamente inapreciable, había que ver renglón por renglón qué ha sido México antes y después de estos grandes hombres”, dijo el filólogo mexicano Antonio Alatorre (1922-2010).
    En agosto se terminó un polémico rodaje de cine: el biopic de Cantinflas protagonizado por el actor Óscar Jaenada. Aunque en Internet las críticas fueron mayoritarias —la elección de un español para encarnar al cómico mexicano provocó la furia de los más nacionalistas—, el intérprete definió su experiencia como una de las mejores de su vida: “Es la gente más amable, trabajadora y dinámica con la que he trabajado en mucho tiempo”. A Jaenada también le sorprendió la cantidad de compatriotas que encontraba: “Me recuerda mucho a la época de Cantinflas, cuando llegaban miles de exiliados huyendo del franquismo. ¡Es el mismo exilio, pero sin armas! Una expulsión forzosa provocada por la panda de mafiosos que gobiernan España”.
    La mayoría de los entrevistados reconocen que la primera razón que los mantiene en México es su pareja. Carlos Triviño, mecánico mallorquín de 34 años, llegó a la capital acompañado de su novia, con la que se ha casado. “Pero tardan muchísimo en darme los papeles y mientras no los tenga, no me contratan”. De todos los consultados, es el único que afirma haber padecido discriminación: “Un par de veces en el metro he oído que me decían pinche español”. El resto asegura que el trato es cálido y que los insultos y las peleas tienen lugar en internet, más que en la vida real.
    El avión procedente de Cancún se prepara para aterrizar en la Capital de México. Un mar de luces parece engullir la tierra y escalar por los múltiples cerros que rodean la capital. Cuando desciende se perciben hileras de casuchas y calles mal iluminadas. El monstruo de asfalto conocido como Distrito Federal domina el paisaje hasta donde llega la vista. Los españoles recién llegados toman aire antes de salir del aeropuerto y comenzar su aventura. “Tranquila, siempre pasa al principio”, le dice Laura a una española con cara desencajada.

    Lea, además