miércoles, 30 de septiembre de 2015

Jaime Fernández / Virado

Bella
MoMa, NY, 2012
Fotografía de Triunfo Arciniegas

Jaime Fernández Molano
VIRADO

Por el camino del bien

se llega lejos
nos han dicho
desde el comienzo
de los días.

El poema
empedrado de falsas ilusiones
es la única verdad que permanece.
Recorre los límites
de todos los caminos
sin importar
que Dios exista
o que los ángeles
vendan sus alas
en cualquier esquina.

Para la poesía
no hay camino ni distancia.

Su medida solo se teje
bajo la marca del olvido.

Jaime Fernández
Edición secreta
Villavicencio, Entreletras, 2014, p. 67





Jaime Fernández / Dos poemas
Jaime Fernández / Palaciegos ambidiestros
Jaime Fernández / Videncia
Jaime Fernández / Los que bailan
Jaime Fernández / Sabio
Jaime Fernández / Como Van Gogh
Jaime Fernández / Como un ángel
Jaime Fernández / Virado


Benhur Sánchez / Tiempos de miseria


Benhur Sánchez
TIEMPOS DE MISERIA

Estoy esperando que pasen estos tiempos de miseria, quiero decir de elecciones, para que algunos de mis amigos se liberen de compromisos y vuelvan al afecto por el hombre, al amor por la literatura, al comentario del buen libro leído, al sosiego de la buena conversación, al comentario inteligente o a la envalentonada necesaria pero justa. 
Para que seamos humanos. Para que dejemos esas máscaras que no nos quedan bien, así sepamos que algunos las usan sólo por la supervivencia, que no cambian para nada nuestros más íntimos deseos y conocimientos.
Que pasen, y ojalá sea rápido, estos tiempos de la ofensa, del insulto y del saludo hipócrita por una X en un tarjetón que irá a parar a la basura. Como irán a parar también tantas expectativas por una mejor vida en esta tierra.
Al fin de cuentas ya sabemos que aquellos que tomarán las riendas del carro de la historia son los mismos que ya tomaron las riendas de la historia durante años y la denigraron, la barrieron torpemente con sus acciones de delincuentes con corbata, camioneta de lujo y mansión en barrios exclusivos. 
Ya sabemos, al fin de cuentas, que son los mismos que se enriquecieron detrás de sus sonrisas suficientes y ahora eructan bienestar, canas y estómago prominente para seguir de nuevo pelechando sin dignidad el camino de la gloria.
Que pasen estos tiempos en que hemos visto morir el juego de las ideas para dar paso a los negocios lucrativos por el poder, la transacción de los avales políticos, las alianzas de los avivatos, los contratos de los farsantes y esos manojos de billetes que no se sabe de dónde provienen pero los iluminan.
Que pase el espectáculo de los falsos bienhechores, de los limosneros que no dan nada y los pordioseros que no reciben sino mendrugos.
Que pasen estos días. Todos estos días pasen lo más pronto posible. Que pase todo lo que nos hiere y hace miserables, que pase como el viento que nos hace sentir como seres que vivimos un mundo extraño de importancias pasajeras y pactos efímeros. 
Que pasen estos días de feria y cupos como pago, bultos de cemento para edificar proyectos inexistentes o inconclusos, tamales que no mitigan el hambre ni eliminan la ignorancia; que pasen como ha de pasar la sequía que, como un castigo bíblico, agrega una sed más a estos tiempos de miseria.
Que vuelva el momento de la placidez, de la conversación sensata, de los proyectos que algún día servirán para dignificar al hombre en el imperio del arte y la cultura.
Que pasen estas jornadas deprimentes para no volver a estrechar una mano deshonesta sino recibir a cambio, en toda su plenitud, la sonrisa del amigo.

El Nuevo Día
Ibagué, 30 de septiembre de 2015

Benhur Sánchez / Cosas de casa



martes, 29 de septiembre de 2015

Alberto Barrera Tyszka / Premio Tusquets de Novela 2015


Alberto Barrera Tyszka
Cúcuta, 2008
Fotografía de Triunfo Arciniegas

El venezolano Alberto Barrera Tyzka 

gana el Tusquets de Novela

El jurado valora de 'Patria o muerte' que cuenta Venezuela de modo poco complaciente


El escritor Alberto Barrera Tyzka, en noviembre de 2011 en Guadalajara (México). / RAFAEL DEL RÍO (DPA / CORBIS)
El escritor venezolano Alberto Barrera Tyzka ha ganado el XI Premio Tusquets Editores de Novela por su obra Patria o muerte, de la que el jurado ha valorado la "valentía de contar, desde las vivencias cotidianas de un grupo de personajes, la realidad venezolana de un modo poco complaciente". El jurado del galardón, presidido por Juan Marsé e integrado por Almudena Grandes, Juan Gabriel Vásquez, Juan Trejo y Juan Cerezoha, este en representación de la editorial, ha destacado del libro su "absorbente ritmo narrativo, que refleja las angustias y complicaciones de unas vidas condicionadas por un país pendiente de un líder carismático".
Nacido en Caracas en 1960, Alberto Barrera Tyszka es autor de las novelas También el corazón es un descuido (2001), La enfermedad(Premio Herralde, 2006) y Rating (2011); y de los libros de cuentosEdición de lujo (1990), Perros (2006) y Crímenes (2009), así como de los poemarios Coyote de ventanas (1993) y Tal vez el frío (2000). Además, en colaboración con la periodista venezolana Cristina Marcano publicó la primera biografía documentada del presidente de Venezuela: Hugo Chávez sin uniforme. Una historia personal(2005).
Barrera es licenciado por la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela, donde imparte clases en la cátedra de Crónicas. Durante años también ha ejercido de guionista para telenovelas de Venezuela, Argentina, Colombia y México; y colabora habitualmente con medios venezolanos y extranjeros como EL PAÍS,Letras Libres, Etiqueta Negra y Gatopardo, entre otros. Desde 1996 es columnista dominical del periódico El Nacional.
El premio para esta obra que se publicará en la Colección Andanzas de Tusquets el noviembre consiste en una estatuilla de bronce diseñada por Joaquín Camps y un anticipo sobre derechos de autor de 18.000 Euros, ha explicado la editorial. El número de manuscritos presentados a esta convocatoria fue de 570.
Entre los ganadores del Premio Tusquets Editores de Novela se encuentran Juan Trejo (2014), Ginés Sánchez (2013) Y Betina González (2012).


Jaime Fernández / Como un ángel

Ángel
Parroquia de San Pedro Claver, Cartagena de Indias, 2009
Fotografía de Triunfo Arciniegas
Jaime Fernández
COMO UN ÁNGEL

Brinda sus alas, pero jamás revela los secretos de su vuelo.

Jaime Fernández
Edición secreta
Villavicencio, Entreletras, 2014, p. 46





Jaime Fernández / Dos poemas
Jaime Fernández / Palaciegos ambidiestros
Jaime Fernández / Videncia
Jaime Fernández / Los que bailan
Jaime Fernández / Sabio
Jaime Fernández / Como Van Gogh
Jaime Fernández / Como un ángel
Jaime Fernández / Virado




lunes, 28 de septiembre de 2015

Jaime Fernández / Como Van Gogh



Jaime Fernández Molano
COMO VAN GOGH
Como Van Gogh
el poeta regala su oreja
para alcanzar con ella
lo que no pudo
el corazón:

sentir de cerca
los aullidos de placer
del otro lado de la puerta.

Jaime Fernández
Edición secreta
Villavicencio, Entreletras, 2014, p. 41








Alberto Barrera Tyszka / El lugar del crimen

El lugar del crimen

Vengan a ver en vivo y en directo el horror de la realidad. No se pierdan el testimonio de un homicida de 13 años


"No busco fama, sino justicia”, dijo Laura Bozzo, famosa conductora de estridentes reality shows en América Latina. Con esa frase, trató de justificar sus intenciones de participar en el juicio que se les sigue a cinco adolescentes, señalados de haber asesinado a un niño de seis años de edad.
Todo es aterrador. Sucedió en Chihuahua, al norte de México. Cinco muchachos decidieron jugar al secuestro con Christopher Márquez. Lo ataron, lo golpearon, lo asfixiaron. También le hundieron un puñal en la espalda. Suele ocurrir: cuando la víctima muere, se acaba el juego. Los adolescentes decidieron enterrar al niño y fingir que nada había pasado. Cuando la policía comenzó a investigar, aparecieron las contradicciones y se descubrió toda la verdad. El escándalo todavía estaba caliente cuando el equipo del programa de Laura Bozzo apareció ante la madre de Christopher y se ofreció para representarla y hacer el seguimiento del caso.

Cuando la madre del asesinado no acudió al ‘reality-show’ el espectáculo de la verdad perdió un capítulo
Vengan a ver en vivo y en directo el horror de la realidad. No se pierdan el testimonio de un homicida de 13 años. No dejen pasar esta gran posibilidad de disfrutar de tanta muerte. La tragedia al alcance de todos: un éxito seguro. Laura Bozzo lo sabe. Esa es la materia de su negocio. Ha vivido de esto durante muchos años. Sus programas se caracterizan por presentar casos supuestamente reales, donde personajes de los sectores populares ponen sus miserias y ella derrocha gritos e insultos. Nacida en Perú y radicada en México desde hace años, su propia trayectoria personal es también un catálogo de polémicas, entre las que destacan acusaciones de corrupción, críticas constantes a la mediocridad de su trabajo y al uso inescrupuloso de la miseria ajena como fuente de entretenimiento, denuncias sobre una probable relación sentimental con Vladimiro Montesinos, el hombre fuerte en la época de Fujimori… Quizás su vida se parece cada vez más a su programa. Es una versión mediática de la existencia. “No busco fama, sino justicia”, dice. Pero Laura Bozzo también sabe que la fama es la única forma de justicia que puede ofrecer la televisión.
Después de un proceso algo confuso y de mucha presión a través de las redes sociales y de la opinión pública, la madre del niño asesinado decidió romper el acuerdo que presuntamente tenía con la animadora. El espectáculo de la verdad perdió un capítulo.
Los crímenes también son un síntoma. A veces, con escalofriante nitidez, retratan el lugar donde se producen. Un territorio donde los niños juegan al secuestro y donde un reality show se propone como espacio de la vida institucional. Un país donde, al parecer, la justicia solo existe en el prime time, solo puede ser una ficción televisiva.



domingo, 27 de septiembre de 2015

El crimen de un niño a manos de otros menores sacude a México

Niño asesinado en Chihuahua
Traslado de los restos del niño asesinado en Chihauhua / EFE

El crimen de un niño a manos de otros menores sacude México

Los detenidos por la tragedia de Chihuahua dijeron que querían jugar a los secuestradores



La infancia puede ser un juego o un infierno. En la colonia Laderas de San Guillermo, el pasado jueves, fue las dos cosas. Ahí, muy cerca de los muros de la prisión de Chihuahua, el pequeño Christopher, de 6 años, fue arrastrado a una pesadilla de la que México aún no ha despertado. Dos primos y tres amigos, de 11 a 15 años, le tomaron de la mano para "jugar a secuestradores" y acabaron matándole tras una larga e indescriptible tortura. En un país donde a la muerte se le erigen altares, este crimen ha desbordado diques y, con su componente infantil, ha puesto a muchos ciudadanos ante el espejo enfermizo de la ultraviolencia. Un fenómeno que Chihuahua conoce bien.
El estado norteño, una de cuyas grandes urbes, Ciudad Juárez, fue durante años la mayor tumba del planeta, registra después de Guerrero la tasa de homicidios de menores más alta de México: 38 por cada 100.000 habitantes. Casi 50 veces más que la española para todas las edades. En este aberrante contexto, la muerte del pequeño Christopher, conocido como El Negrito, podría haber pasado inadvertida, pero el pretendido juego que le acompañó puso el dedo en la llaga: niños emulando secuestradores y, a juzgar por las declaraciones de la policía, yendo mucho más lejos que ellos. "Es un problema de descomposición social, no es un tema policial, sino de pérdida de valores", explicó el demudado fiscal del caso.

Es un problema de descomposición social, no es un tema policial, sino de pérdida de valores
El fiscal del caso
La reconstrucción de la procuraduría revela que, antes de llevarse a Christopher, los menores habían capturado y matado con saña a un perro callejero. Luego, comandados por un chico de 15 años, partieron en busca de otra presa. Eran las diez de la mañana y el pequeño, como tantas otras veces, jugaba en la calle. Fue entonces cuando se topó con la pandilla. Le pidieron que les acompañase a juntar leña. El niño les siguió. No eran desconocidos, sino sus primos, sus vecinos en ese arrabal de miseria y polvo. Al llegar a un arroyo cercano, lejos de las miradas de los adultos, le propusieron el juego del secuestro. Y tras atarle de pies y manos, cruzaron el espejo. Con un palo le asfixiaron hasta hacerle perder la conciencia. Acto seguido, vinieron los varazos, las pedradas, la navaja. El cadáver fue arrastrado hasta un agujero que cubrieron con tierra y maleza. Encima colocaron al perro muerto.
No tardó mucho en abrirse la fosa. Al día siguiente, en plena movilización policial, una madre se acercó a los agentes. Su hijo le había contado lo sucedido. El sábado se halló el cuerpo. Los menores fueron aprehendidos. Los dos muchachos de 15 años se enfrentan ahora a una posible pena de 10 años; las dos chicas de 13 y el chico de 11 son inimputables. Cerrado el caso, se han abierto las preguntas. México ha iniciado nuevamente la lenta digestión del horror.
"Cómo respondemos como sociedad ante un hecho así? ¿Qué ven unos muchachos en su entorno que los hace querer ser secuestradores?", inquirió en un amargo artículo el director del diario Excelsior.

Antes de llevarse a Christopher, los menores habían capturado y matado con saña a un perro callejero
"Es el reflejo de una generación que ha crecido en la idea de que matar no tiene consecuencias. ¿Qué esperamos, si viven en un estado campeón de la impunidad y donde la vida carece de valor? Eso es lo que han aprendido. El único remedio frente esta locura es hacer justicia. Que las instituciones dejen claro que matar en México no está permitido", explicó a este periódico la periodista Sandra Rodríguez, autora de Fábrica del crimen, el estremecedor retrato de un asesinato cometido por menores en 2004 en Chihuahua. En la misma línea, se expresó la Red por los Derechos de la Infancia: "Los miles de homicidios, desapariciones y crímenes impunes no han tenido una explicación oficial para los niños y adolescentes en el país. Cada familia y comunidad ha buscado darles respuestas (u ocultarles la realidad) y no ha tenido éxito".
Las exequias del pequeño Christopher se celebraron el domingo pasado en la funeraria la Luz Nueva, de Chihuahua. Abatida por el dolor y la rabia, la madre exigió justicia y que nadie creyese que aquella barbarie fue un mero juego. "Mi hijo no era un perro", clamó. En la última década han muerto por homicidio en México, 10.876 menores. Christopher es desde el jueves pasado, uno de ellos.


Jaime Fernández / Sabio

Cuervo
Tequila, Jalisco, México
4 de diciembre de 2006
Fotografía de Triunfo Arciniegas

Jaime Fernández Molano
SABIO

En secreto
el cuervo
abandona
sus crías.

Se diría que conoce mucho
de historia
y de leyendas.


Jaime Fernández
Edición secreta
Villavicencio, Entreletras, 2014, p. 69


Jaime Fernández / Dos poemas
Jaime Fernández / Palaciegos ambidiestros
Jaime Fernández / Videncia
Jaime Fernández / Los que bailan
Jaime Fernández / Sabio
Jaime Fernández / Como Van Gogh
Jaime Fernández / Como un ángel
Jaime Fernández / Virado


miércoles, 23 de septiembre de 2015

Jaime Fernández / Dos poemas

M. C. Escher

Jaime Fernández
DOS POEMAS

Soga 1

Vuelo final
que estrecha
                       y
                        me salva

Soga 2

Aprietas,

y así
asfixias
la idea de dios
que llevo dentro.


Jaime Fernández Molano
Filo de ausencias
Villavicencia, Fondo Editorial Entreletras, 1999




martes, 22 de septiembre de 2015

Muere Carmen Balcells, la gran agente literaria en español

García Márquez y Carmen Balcells
Aeropuerto de Barajas, 1982
ADIÓS A CARMEN BALCELLS, 
LA IMPULSORA DEL 'BOOM' LATINOAMERICANO 

Muere Carmen Balcells, 

la gran agente literaria en español

Nacida en 1930, fue una figura clave en el llamado 'boom' de la literatura latinoamericana


“Yo soy un diamante en bruto, soy una lectora pedestre, una analfabeta”, solía decir de sí misma. Nada más alejada de la realidad: era otra de las calculadas argucias que pergeñó, a lo largo de las casi seis décadas durante las que construyó su agencia literaria, de las más potentes del mundo y que cambiaron para siempre la situación de inferioridad del escritor en el mercado editorial. Fue sin duda la artífice del boom literario latinoamericano, al proteger a entonces semidesconocidos como Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa para que se preocuparan solo por escribir. La apasionada, discreta y contradictoria Carmen Balcellstenía razón en una cosa: era dura como el diamante, lo que explica que estuviera hiperactiva y al frente de su imperio literario hasta la noche del domingo, cuando falleció a sus 85 años.
Todo lo que fue lo apuntaba ya de pequeña, mayor de cuatro hermanos criados en las curtidoras y áridas tierras de Santa Fe de Segarra (Lleida) donde nació en 1930, en una familia modesta, de un padre inculto pero de una inteligencia que heredó y de una madre refinada que la obligó a estudiar peritaje mercantil —se graduó llena de matrículas de honor en 1949— por si se arruinaban. Y así fue: trabajó de secretaria del gremio textil de Terrassa.
Una visita de un empresario brasileño que quería hallar un editor en portugués la llevó a conocer al rumano Vintila Horia, que tenía una agencia literaria en Madrid, ACER. Ella le haría la representación en Barcelona. Cuando el escritor ganó el Goncourt y se instaló en París (1960) se quedó con su cartera de autores y se instaló por su cuenta. La relación con el poeta Jaume Ferran le permitió ver la literatura por otro lado: la entonces seminal ventana de Seix Barral de los Carlos Barral, Josep Maria Castellet, Jaime Salinas y, sobre todo Joan Petit, “la persona de la que más aprendí en mi vida, junto, años después, con Nélida Piñón, vital para mi formación intelectual y para mi confianza”, confesaba.
El mito se forjó pronto: tras estudiar como una entomóloga el sector editorial, vio un campo prácticamente virgen si se ponía a defender los intereses de los escritores, en especial los de aquellos que creía que tenían valía literaria y no podían dedicar todas sus energías a ello por tener que preocuparse de cuestiones materiales. Así captaría a su último Nobel, Vargas Llosa: leyéndole, yendo a buscarle a Londres y ofreciéndole de su bolsillo (préstamo mediante) los 500 dólares que necesitaba mensualmente para dedicarse tan solo a escribir y a acabar una novela, que sería Conversación en la Catedral. Se ganó así una amistad de acero.
El escaso dominio del inglés la abocó a leer todo lo que pudo en castellano y en especial de escritores de América Latina, por donde en 1965 hizo un periplo contactando con la mayoría de los que conformarían el boom. Una mina. Ahí contactó con García Márquez, con unos inicios no muy prometedores: cuando, ufana, le dijo que le había conseguido un acuerdo con la norteamericana Harper & Row para que le publicara en inglés por 1.000 dólares, le espetó el autor colombiano: “Es un contrato de mierda”.

Lograrlo todo

Parecía conseguirlo todo: desde folios para que escribieran, a buscar colegios para sus hijos y organizar fiestas de aniversario pasando por buscar médicos especialistas o incluso adelantar un préstamo para que Ana Maria Matute pudiera comprarse un piso. Pero no solo era cuestión de factor humano: fue una pionera en su sector, implantando las cláusulas de cesión por tiempo limitado de derechos y dividiéndolos a partir de derechos electrónicos o por adaptaciones al cine o al teatro o televisión. Los editores la temían.
Lo podía controlar todo porque todo lo anotaba en unos ya míticos cuadernos de hojas amarillas cuadriculadas. Esa misma inquietud y afán la llevó a fundar en los setenta RBA, hoy una gran editorial. Luego optó por quedarse con su agencia y sus autores, haciendo de Mamá Grande, como la bautizaron parafraseando un libro de Gabo. Y creó una superagencia, que llegó a tener cuatro decenas de trabajadores. La nómina a los que ayudó supera el centenar de nombres, con seis premios Nobel entre ellos: García Márquez, Vargas Llosa, Cela, Miguel Ángel Asturias, Vicente Aleixandre y Neruda, y autores como Cortázar o Manuel Vázquez Montalbán. Ese catálogo fue su mayor gloria y, en estos últimos años, su pesadilla puesto que sobre él acecharon muchos competidores.



lunes, 21 de septiembre de 2015

Vargas Llosa / Carmen queridísima, hasta pronto

Muere Carmen Balcells
Mario Vargas Llosa y Carmen Balcells,
Fernando Vicente, 2010.
ADIÓS A CARMEN BALCELLS, LA IMPULSORA DEL 'BOOM' LATINOAMERICANO »

Carmen queridísima, hasta pronto

El escritor hispano peruano, premio Nobel, recuerda la figura de la agente literaria

  • Muere la agente literaria Carmen Balcells


La noticia me ha caído como un rayo; hace tres días estuve despachando, comiendo, cenando con ella y todo el tiempo tuve el siniestro presentimiento de que sería la última vez que la vería. Estaba siempre muy lúcida, llena de proyectos, realistas y delirantes. Como si fuera a vivir siempre. Pero su físico estaba realmente en ruinas y era imposible no preguntarse cuánto tiempo más esa ruina física seguiría sosteniendo a esa maravillosa cabeza y esa energía indómita.
Carmen Balcells revolucionó la vida cultural española al cambiar drásticamente las relaciones entre los editores y los autores de nuestra lengua. Gracias a ella los escritores de lengua española comenzamos a firmar contratos dignos y a ver nuestros derechos respetados. De otra parte, ella indujo y hasta obligó a los editores de España y de América Latina a volverse modernos y ambiciosos, a operar en el amplio marco de toda la lengua y a sacudirse la visión pequeña y provinciana que tenían.
Además, fue mucho más que una agente o representante de los autores que tuvimos el privilegio de estar con ella. Nos cuidó, nos mimó, nos riñó, nos jaló las orejas y nos llenó de comprensión y de cariño en todo lo que hacíamos, no sólo en aquello que escribíamos. Era inteligente, era audaz, era generosa hasta la locura, era buena y su partida deja en todos los que la conocimos y la quisimos un vacío que nunca nadie podrá llenar. Carmen queridísima, hasta pronto.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Manuel Vicent / ¿Cuándo abandonaste a Woody Allen?

Woody Allen

¿Cuándo abandonaste a Woody Allen?

Hace 45 años llegó a España la primera pelícual de Allen: ‘Toma el dinero y corre’. Su talento insondable hace que haya rodado 49 películas


El cineasta Woody Allen, en 2012. / [AUTFOTO][AUTFOTO] / MANUEL LAGOS (PARIS MATCH) (GETTY IMAGES)
Allá por el año 1970, por la puerta trasera del franquismo se coló en nuestras pantallas un cineasta que a los cinéfilos nos obligó a reír de otra manera. Todo empezó con la película Toma el dinero y corre,dirigida e interpretada por ese tal Woody Allen. Al año siguiente el tipo presentó Bananas, su segundo golpe de humor inteligente, disolvente y provocador. A partir de ese momento se formó una secta cuyos componentes, en poco tiempo, supimos todo de aquel cineasta. Que había nacido en Brooklyn el 1 de diciembre de 1935, que era un judío opinión del personaje, fue él mismo quien mejor se definió: “Yo no quería ser Bogart ni John Wayne. Yo solo quería ser el capullo de la clase, quería ser ese chico con gafas que nunca consigue a la chica pero agnóstico, canijo, neurótico, educado de niño en una escuela hebrea, alumno del Midwood High School, matriculado después en Ciencias cinematográficas en la Universidad de Nueva York, que comenzó a ganarse la vida vendiendo chistes a periodistas famosos ygags a algunas productoras de cine. Y que aunque cada uno se había formado una que es divertido y cae bien a todo el mundo”. Pese a todo, en las películas aquel esmirriado gafoso, una escoria de diván de psicoanalista, se llevaba siempre a la chica solo porque la hacía reír, lo cual nos hizo concebir esperanzas de seducir de la misma forma a aquellas amigas del pub de Santa Bárbara si uno soltaba las mismas frases cáusticas, ingeniosas e imprevistas que oíamos de su boca.